Los delincuentes se reunían con los peristas en locales regentados por personas de su confianza y cuando tenían "un gran número" de encargos organizaban los robos. Se les atribuye nueve delitos de robo con fuerza.
Las investigaciones se iniciaron a raíz de una denuncia presentada por una de sus víctima y los agentes, tras numerosas pesquisas, lograron la identificación de los delincuentes, los cuales fueron localizados y detenidos cuando accedían a los locales donde almacenaban los efectos sustraídos.
Los arrestados una vez obtenidos los "encargos" recorrían las provincias de Madrid y de Cáceres para realizar los robos, principalmente en chalets, fincas o casa de campo a las que accedían por el método del "escalo". Los detenidos almacenaban los efectos sustraídos en un trastero y un local comercial que tenían en la localidad madrileña de Coslada. Tras su entrada y registro los agentes recuperaron una gran cantidad de efectos sustraídos.