www.madridiario.es
El manjar del otoño, en peligro

El manjar del otoño, en peligro

Por Carmen M. Gutiérrez
viernes 10 de octubre de 2008, 00:00h
Actualizado: 10/10/2008 18:09h
No solo hay especies amenazadas entre los animales y las plantas. Muchos hongos y sus frutos, las setas, también están en peligro de extinción. Solo en la Comunidad, uno de los mayores expertos en micología, Francisco de Diego Calonge, ha seleccionado decenas de especies que merecen especial atención. Para evitar su pérdida, pide que se establezcan medidas de protección.
Calonge fue director del Jardín Botánico de Madrid y ha dedicado la mayor parte de su tiempo al estudio y la divulgación del delicioso mundo de lo que coloquialmente recibe el nombre de setas. Fue él quien comenzó uno de los proyectos más ambiciosos para su protección en la Comunidad de Madrid: elaboró la lista roja de setas, que recoge las que están en peligro de extinción y las que merecen una especial atención para evitar su desaparición. Entre ellas, se encuentra la Amanita caesarea, la 'reina de las setas' para los gastrónomos.

De su investigación resultó que de las 2.500 especies de setas macroscópicas que hay aproximadamente en la provincia, unas 70 están en situación crítica, es decir, cada vez es más difícil encontrarlas en los montes madrileños. "Si perdemos estas especies, desaparecerá para siempre una gran parte de nuestro patrimonio natural", se lamenta el también presidente de honor de la Sociedad Micológica de Madrid, quien considera que "la situación es trágica" y que hay que hacer todo lo posible por protegerlas.

Uno de los instrumentos que ya han puesto en marcha las comunidades de Castilla y León, Aragón, Baleares, Cataluña y Valencia es la creación de listas oficiales de especies de hongos en peligro para prohibir su uso tanto comercial como personal.

Otra opción más avanzada y más polémica es la adoptada en Soria, donde "son pioneros", a juicio de Calonge. En esta provincia para recolectar hay que pagar una entrada de unos pocos euros a los cotos de setas y además solo es posible llevar a casa lo que cabe en una cesta. "Me parece buena idea, aunque ha molestado a algunos. Qué se le va a hacer. Si somos muchos los que buscamos setas, hay que establecer unas normas", explica.

A Madrid tampoco llegan limitaciones tan recomendadas por las sociedades micológicas como la prohibición del uso de rastrillos para la recolección de setas, ya que impiden su crecimiento durante años, y de bolsas de plástico para su recogida, por no permitir la salida de las esporas, además de estropearlas rápidamente.

Con estas normas se evitarían algunas de las amenazas que sufre el mundo fúngico, pero son muchas más. El experto señala que, como en el resto de los países desarrollados, las setas se ven afectadas por la contaminación atmosférica y por la destrucción de sus hábitats. También indica que su menor presencia en nuestros bosques se debe en parte a la sequía que sufre la Península. Ahora bien, Calonge destaca que la contaminación es un factor especialmente negativo en Madrid y que la presión humana en la región es "tremenda".

Sin protección en Madrid
En este sentido, la Comunidad ha comenzado a reseñar las setas que hay en peligro en cada monte público a través de planes de ordenación, que regulan también los usos recreativos y la fauna y la flora amenazadas. Pero la utilidad de esta medida es reducida según se reconoce en el propio documento de instrucciones para la elaboración de los planes. Además, los agentes forestales recuerdan que los montes públicos son solo una tercera parte del medio natural de la Comunidad y "que no existe una regulación clara y específica, por lo que no se puede actuar en su protección", asevera el portavoz del sindicato Comisiones Obreras en el Cuerpo de Agentes Forestales.

"La protección de los hongos depende de las comunidades. En Madrid deberíamos ser pioneros y la verdad es que estamos a la cola", comenta el biólogo y miembro de la Sociedad Micológica de Pozuelo de Alarcón, Jorge Calvo.

¿Y qué puede hacer el setero de fin de semana para conservar el entorno? Coger solo lo que se vaya a comer, dice en resumen Calonge. Cuando se sale al campo, lo ideal sería llevar una guía de setas, una cesta de mimbre y un bloc de notas para apuntar las características de los ejemplares en el momento de la recolección.

Después, el setero se puede informar sobre qué setas son comestibles en las reuniones gratuitas que se celebran a las siete de la tarde de otoño los lunes en la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense y los martes en el Instituto de Salud de Madrid. "Con esto y con que se sea muy respetuoso con el medio ambiente, me doy por satisfecho", sentencia este investigador que ha dedicado toda la vida, y así seguirá haciéndolo, a estudiar y cuidar los hongos y sus deliciosos frutos.





 
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios