El juicio por el crimen de Iván Vaquero, vecino de Velilla de San Antonio, ha quedado este martes visto para sentencia después de que el agresor haya pedido perdón a la familia de la víctima y a la suya propia por el daño causado.
"Pido perdón por todo lo ocurrido. Nunca se me pasó por la cabeza pasar por esta situación", ha manifestado entre lágrimas en su derecho a la última palabra. Lo ha hecho a espaldas de sendas familias, quienes han acudido a diario a las sesiones celebradas en la Audiencia Provincial de Madrid.
Mañana el tribunal entregará el objeto del veredicto al jurado popular, cuyos miembros tendrán que dictaminar sobre la calificación penal de los hechos ocurridos la tarde del 13 de noviembre de 2020 a escasos metros del portal de la casa del acusado.
La paliza que desembocó en la muerte de Iván se inició después de que el homicida le recriminara unas pintadas que había hecho en su portal contra el exmarido de su pareja, con quien había roto días antes.
En la sesión de hoy, el fiscal y las acusaciones han expuesto a los miembros del jurado sus conclusiones definitivas. El fiscal solicita una condena de 12 años de cárcel por un delito de homicidio intencionado, en base a los testimonios de los menores que presenciaron el asesinato y la prueba pericial que confirmó que Iván murió por las lesiones provocadas por la intensidad de los golpes que recibió en la cabeza.
La acusación particular ha elevado a 25 años de cárcel la petición por un delito de asesinato al alegar el abogado José Luis Vegas que la víctima no pudo defenderse de los golpes que recibió de Alberto Jurado, un extremo que corroboraron los testigos.
En su turno, el abogado defensor ha solicitado una condena por homicidio imprudente, con la circunstancia atenuante de reparación del daño. El letrado sostiene que Alberto nunca se imaginó que con una patada y dos puñetazos pudiera causar la muerte de alguien, influyendo en el fallecimiento una subida de tensión que le provocó una hemorragia que afectó a una malformación arteriovenosa cerebral.