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    18 de enero de 2020

Australia

La selección española masculina de baloncesto se despidió de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro con una trabajada medalla de bronce tras derrotar (88-89) a Australia en otro sensacional partido de Pau Gasol, autor de 31 puntos y 11 rebotes, en la que pudo haber sido su última aparición como internacional.

Si hace unos años se nos hubiera ocurrido escribir sobre una carrera
de Fórmula 1, en la que antes de comenzar ya podíamos decir quién es el
ganador. Donde unos coches se paran en la vuelta de formación de
parrilla y otros no llegan a salir a pista después de desplazarse hasta
Australia. Donde los pilotos tienen que ahorrar gasolina, los mecánicos
aprietan mal las ruedas y los equipos, en teoría favoritos, son los
últimos en la clasificación. Y además el piloto estrella se queda en
casa porque su coche da "calambre"... nos habrían catalogado de locos.

Cerrada la pretemporada, los pilotos no volverán a pulsar el "start" de
sus monoplazas hasta que arranque el campeonato el próximo día 13 en
Australia.

Era la hora de escribir la crónica de una muerte anunciada: ya no servía de nada, ya estaba todo decidido, las maletas hechas y los billetes de vuelta en la mano; pero quisieron decir adiós con dignidad y orgullo, quisieron despedirse con buen sabor de boca, el sabor que deja el recuerdo de quien lo ha conquistado todo y que pese a haber realizado dos malas actuaciones ante Holanda (5-1) y Chile (2-0), vencieron ante Australia (3-0) jugando como la Roja que tantas victorias ha cosechado y que ha conseguido emocionar a un país.

La selección de Chile no falló en su debut en el Mundial de Brasil y venció a Australia (3-1) gracias a un arrollador comienzo con goles de Alexis Sánchez y Jorge Valdivia, en apenas dos minutos, por lo que España no dependerá de sí misma para acceder a los octavos de final.
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