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Si el Día de la Mujer fuese el 1 de marzo

jueves 16 de abril de 2020, 18:04h

Hace varios días tuve la oportunidad de escribir en este mismo medio que la dramática situación que estamos padeciendo como consecuencia de la epidemia provocada por el COVID-19 no tenía relación alguna con la estructura o la organización sanitaria de las comunidades autónomas. El origen de esta situación es un virus que era desconocido y cuya transmisión era más fácil de lo inicialmente pensado. “Por lo tanto el origen y dimensión de la actual crisis no tiene naturaleza asistencial sino de salud pública. Lo esencial era la prevención.”

Destaqué entonces un trabajo científico de Tomás Pueyo en el que se instaba a actuar de manera inmediata y declarar el confinamiento urgentemente desde la constatación de los primeros casos declarados de coronavirus. Sus cálculos preveían que cada día de retraso en la adopción de medidas de aislamiento social, supondría un aumento del 40 % del número de contagios, provocando el colapso de los hospitales.

Por desgracia, lo que eran predicciones, basadas en análisis científico, pero al fin y al cabo con un componente de incertidumbre en lo acertado de los cálculos, se han materializado en una trágica realidad. Los miles de contagios, la situación de saturación de los hospitales y la muerte de miles de personas son las noticias que se han convertido en algo cotidiano en nuestras vidas.

Es lamentable que el gobierno de España pretenda hacer creer que la magnitud de la crisis vital que sufrimos era inevitable. Acaba de publicarse por parte de FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) un documento de trabajo en el que se analiza la efectividad de las medidas de confinamiento aprobadas con la declaración del estado de alarma. Sus conclusiones ya no son una mera previsión, son fruto de los datos reales de contagios que se han producido en España y son demoledoras. Si la decisión de aprobar el estado de alarma y el confinamiento se hubiese adelantado una semana, es decir al 7 de marzo, según los autores del trabajo, Luis Orea e Inmaculada Álvarez, el número de contagios se habría reducido un 62 %. Es decir, en vez de tener a mas de 182.000 personas contagiadas por el virus como sucede en la actualidad, el número de afectados sería mucho menor, unas 70.000 personas. Muchas, sin duda, pero hubiésemos tenido 112.000 personas contagiadas menos.

Tener 112.000 personas menos contagiadas hubiese tenido consecuencias directas sobre la presión asistencial de los hospitales, evitando el colapso de los hospitales y lo que es más importante, adelantar el confinamiento hubiese tenido un efecto más que deseado sobre el número de muertos. Si nos retrotraemos al momento en el que en España había, según cifras oficiales, 70.000 contagios, el número de personas fallecidas era de 4.900. Si damos por válida una evolución equivalente del número de muertes con el de contagios, y aplicamos el porcentaje del 62 %, el número de personas fallecidas también se habría reducido de manera significativa. En vez de las 19.190 personas que han perdido su vida a día de hoy, la cifra sería de 7.000 personas.

Es decir, si el gobierno presido por Pedro Sánchez hubiese adelantado la declaración del Estado de Alarma una semana, al 7 de marzo, se hubiesen podido salvar entre doce y catorce mil vidas. Si Pedro Sánchez hubiese sido coherente con las palabras del ministro de Sanidad, Sr. Illa ,ante el Consejo de Sanidad de la Unión Europea, en las que manifestó que la situación era preocupante y de “riesgo serio”, y si hubiese pensado en términos responsables, en vez de anteponer sus necesidades ideológicas para así mantener a toda costa la celebración de los actos del 8-M, hoy habría miles de familias que todavía podían contar entre ellos a esos padres, madres, hermanos, maridos, esposas o abuelos que ya no están. Una semana. Esa es la diferencia.

Como lo ideológico, lo puramente propagandístico es lo único importante en Pedro Sánchez, la única manera de haber ganado esa semana de anticipación hubiese sido el capricho del calendario. Si el día de la mujer fuese el 1 de marzo, el estado de alarma y el confinamiento correspondiente, se hubiese aprobado posiblemente el 7 de marzo. Una semana y miles de vidas salvadas. El presidente del Gobierno debería pedir perdón por ello

Pedro Muñoz Abrines

portavoz adjunto del Grupo Partido Popular

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