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Por qué la pandemia incrementó las ventas de guitarras, pero frustró a sus compradores

Por MDO
lunes 20 de febrero de 2023, 14:35h

Durante la pandemia, consolidadas firmas como Fender vieron aumentar las ventas de sus guitarras. Recuperándose del tanteo con la quiebra en un mercado al borde de su fin, la creación musical sirvió a muchos para sobrellevar la cuarentena. Sin embargo, en incontables casos la compra fue apresurada y buena parte de las guitarras acabó en el mercado de segunda mano. En su mayoría, por no haberlas escogido adecuadamente.

Por qué la pandemia incrementó las ventas de guitarras, pero frustró a sus compradores

Estragos en la resurrección de un mercado en declive

Como bien se hicieron eco los medios hace poco más de un año, la pandemia logró incrementar las ventas de guitarras. Un mercado que, desde el auge de la producción musical puramente electrónica, había sido sentenciado a muerte por muchos. Entre las más vendidas, las guitarras eléctricas y acústicas fueron las que causaron una mayor sensación entre los compradores. Aunque no siempre acertando con su compra.

Pese a que firmas como Fender, Gibson o Smith recuperaron cifras que habían quedado atrás hace años, algunos usuarios acabaron por devolver o revender su instrumento por no haberlo escogido correctamente. Sobre todo, a causa de haberlo hecho mediante grandes vendedores, obviando así la asesoría necesaria que sí habrían encontrado en una tienda de guitarras especializada. Pero, ¿por qué la compra es tan precipitada?

Entre la casualidad y el momento propicio

Para entenderlo, antes de nada, es preciso entender que el mercado de los instrumentos fluctúa a razón de la pasión y el desencanto de los músicos neófitos. Según publicó entonces el Washington Post, en 2017 las gigantes Gibson y Fender coqueteaban con la quiebra en una escenografía de desplome de ventas y una lluvia deudas. ¿La razón? La ausencia de guitarristas referentes, especialmente entre la generación más joven.

Al menos, eso es lo que comentaron al medio algunos de los vendedores veteranos del sector. Pero, tras ello, se esconden además ciertos factores de interés y tiempo entre la mayoría. Cuya resolución vio, al fin y después de largo tiempo sepultada, respuesta en el modo de afrontar los lapsos entre cuarentenas. Y así como reavivó el interés por el deporte o la gastronomía casera, también lo hizo por el arte y, cómo no, la música.

Compras prematuras y poco pensadas

Siguiendo los pasos de quienes decidieron, en plena pandemia, despertar a su manitas interior y reformar el patio o la cocina, las compras de guitarras fueron apresuradas e impulsivas. Y a pesar de que éstas fueron positivas para un sector que había pasado largo tiempo en la cuerda floja, los desaciertos fueron decepcionantes para algunos principiantes. En especial, al no haber elegido el instrumento adecuado para aprender.

Alrededor del mundo, los compradores se han polarizado. Mientras unos siguen, tras la pandemia, aprendiendo a tocar; otros decidieron saltar al mercado de segunda mano para deshacerse del instrumento. Razón por la que es bueno recordar que adquirir una guitarra no es algo que deba hacerse a la ligera. En todo caso y siempre que nos sea posible, debemos recurrir a un especialista y tener en cuenta antes algunos detalles.

¿Cuál es la mejor guitarra para aprender a tocar?

En España, la decisión debería ser fácil. Ya que la propia guitarra española, cuyo origen se remonta a los s. XVI y XVIII, es símbolo de nuestro folklore musical. Y aunque su consagración no llegó hasta el siglo XX, la vigencia de algunos compositores como Manuel de Falla o artistas de la talla de Paco de Lucía, hace poco homenajeado en un acto de tributo en la ciudad de Algeciras, reafirma su relevancia cultural e internacional.

Confundida a veces con la guitarra clásica —a pesar de que sus barras armónicas y el varetaje difieren de la española por motivos de sonoridad y percusión—, este tipo de guitarra es muy popular en todo el mundo. Especialmente, porque la menor dureza de sus cuerdas propicia el aprendizaje. Algo que acaba con la frustración del principiante que, al escoger la eléctrica o acústica como primera guitarra, sufre sus cuerdas de acero.

No toda la música recae sobre los dedos

Pero, además de tener en cuenta la dureza de las cuerdas —y aunque empezar por las de acero endurecerá nuestras yemas facilitando nuestra soltura—, existe una relación entre el tamaño de la guitarra y el guitarrista que debe tenerse en cuenta. Con un tallaje que va del 1/4 al 4/4, con diapasones de entre 48cm y 65cm, es fundamental que las medidas estén acordes a nuestra edad y altura para adaptarnos al instrumento.

Así como también será preciso discernir entre una guitarra para diestros o zurdos según el caso, nuestro gusto musical —para explotar sus posibilidades— o la gama de la guitarra —en función de la intensidad de uso y la vocación— deben antecederse a la decisión meramente estética. Porque escoger guitarra es algo sumamente íntimo. Y dar el paso requiere conocimiento de causa o, si es posible, asesoría especializada.