El 1 de diciembre de 1881 se inauguró en la calle Menéndez Pelayo el Hospital del Niño Jesús, el primero en España concebido para la atención exclusiva de la infancia. La mortalidad infantil superaba entonces el 200 por mil y enfermedades como la difteria o la escarlatina llenaban las salas donde niños y adultos compartían espacio. Frente a esa realidad, la Duquesa de Santoña, Mariquita Hernández, impulsó la creación de un centro especializado, con autorización por Real Orden en 1876 y financiación propia complementada con rifas y donativos.
El diseño fue obra del arquitecto Francisco Jareño y Alarcón, autor de la Biblioteca Nacional, que levantó un conjunto neomudéjar con criterios higienistas: amplios ventanales, patios para ventilar y salas separadas por edades. El proyecto se convirtió en modelo europeo y recibió medallas en exposiciones internacionales. En sus primeros meses, el hospital atendía a más de 120 niños al día, con 70 camas ocupadas, bajo el cuidado de las Hijas de la Caridad.
Hoy, más de 140 años después, el edificio histórico se conserva como parte del Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Pero el Niño Jesús mira al futuro: el Plan Director prevé un nuevo edificio anexo para investigación y docencia, con 11 quirófanos de alta tecnología, laboratorio 3D, banco de muestras y unidad onco-pediátrica. Además, ya funciona la Unidad de Investigación Clínica Avanzada, con más de 600 metros cuadrados dedicados a terapias innovadoras.
Entre la tradición y la vanguardia, el hospital que nació con jarabes dulzones y camas de hierro se reinventa con robótica y medicina personalizada, sin perder su esencia: cuidar la infancia.
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