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Orígenes y evolución del graffiti en Madrid

jueves 14 de enero de 2021, 11:38h
¿Arte o vandalismo? El graffiti ha pasado por todos los estadios en la mente de los ciudadanos. Para sus creadores, una forma de expresión artística; para los retractores, la vía para ‘manchar un espacio’
Orígenes y evolución del graffiti en Madrid
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El graffiti como arte urbano ha evolucionado desde los inicios clandestinos a la utilización comercial. En este sentido, Madrid se ha consolidado como uno de los puntos de referencia de los grandes grafiteros de España. ¿Cómo ha sido el origen y cómo ha evolucionado el graffiti en Madrid? En Madrid, el graffiti ha sido una vía más de expresión de arte urbano.

El Graffiti en Madrid

A principios de los ochenta, en plena Movida, aparecen las primeras muestras de graffiti en Madrid. El artista que comenzó a inundar paredes y espacios públicos en el barrio de Campamento fue Juan Carlos Argüello Garzo, más conocido en el mundo graffitero como “Muelle”. De esta eclosión inicial nacieron dos corrientes muy diferentes entre sí, que, sin embargo, llegaron a coexistir hasta el final de la década. Por un lado, el graffiti flechero o graffiti local que se desarrolló en toda la capital y la mayoría de las ciudades de la periferia. Con dos excepciones: Móstoles y Alcorcón, ciudades donde la corriente mayoritaria fue la neoyorkina, inspirada en los artistas que ya tomaban por entonces Nueva York. A día de hoy, este ha alcanzado todo el mundo, mientra que el flechero se ha mantenido como una vía eminentemente local.

Graffiti autóctono madrileño: del punk al break dance

El graffiti autóctono madrileño ha evolucionado gracias a la influencia de los subestilos que se han ido desarrollando en Madrid. MUELLE abrió un camino hacia el graffitti punk que también trabajó con más estilo propio ‘escritores’ como JOSEBA. De estos primeros pintores permanece hoy ese lenguaje formal, muy identificado con la firma como una extensión del arte.

También esa identificación con unos principios éticos y un método muy característico respecto a otras corrientes y estilos nacionales e internacionales. Parte de ese código se lo deben a ‘MUELLE’. El pintor evitaba siempre escribir en aquellas superficies que iban o podrían ser pintadas. Hasta tal punto que se especializó en los muros temporales de obra y las vallas publicitarias de los andenes del metro.

Posteriormente, otras corrientes, influenciadas en mayor o menor medida por la influencia del graffitti punk neoyorkino y la cultura del Hip-Hop, enriquecieron el panorama cultural urbano.

Graffiti, de vandalismo a opción de marketing

Aunque la esencia romántica se mantiene, Internet ha supuesto una revolución para los graffiteros madrileños. La cultura del pintor ha seguido ligada a esa rama más rebelde, en muchos casos incluso desafiando y secuestrando algunos trenes para dar vida a su arte. La obra de Arturo Pérez-Reverte, El francotirador paciente, ha ayudado a comprender el mundo de los pintores y del graffiti. Desde entonces, apuntan desde diversos colectivos, incluso reciben propuestas para contratar grafiteros en Madrid para acciones publicitarias, e incluso para decorar el interior de las instalaciones de todo tipo de empresas.

Las más innovadoras, sí, matizan, pero también grandes multinacionales, se han interesado por contratar graffiteros profesionales para sus acciones de marca. El graffiti madrileño se ha convertido en una herramienta más de marketing visual para las empresas. Es más, la aparición del graffiti profesional ha llevado a algunos de estos nombres a galerías de arte, afianzando así el reconocimiento de parte de la sociedad hacia una forma de expresión muy personal.