El desaparecido director sueco Ingmar Bergman fue un gran hombre de teatro, aunque debió su fama internacional al cine. Sus obras apenas son representadas en España por lo que el nuevo estreno del teatro Español es más que oportuno.
El Dramaten de Estocolmo nos visitó en varias ocasiones desde el año 1985. En sus visitas traían algunas de las direcciones escénicas de Bergman más apreciadas: La señorita Julia, El largo viaje del día hacia la noche, Casa de muñecas o Peer Gynt. El director estuvo al frente de esta institución entre 1963 y 1966.
En el año 2000 Emilio Hernández dirigió a Magüi Mira y José Luis Pellicena en Escenas de matrimonio, esa comedia con la que Ricardo Darín viene periódicamente a “hacer las Españas”. También hemos visto Sonata de otoño y De la vida de las marionetas.
Ernesto Caballero ha elegido Tras el ensayo, que montó el Lliure en Barcelona en 2002 y Juan José Afonso hace nueve años, con Emilio Gutiérrez Caba. Creada originalmente en 1984 como película para televisión, Bergman se adentra en las interioridades del teatro, en ese mundo etéreo, esa escena vacía tras un ensayo. Es entonces cuando afloran los sentimientos y los conflictos de los actores y el director.
En una escena casi vacía vemos al veterano director Henrik Vogler, reflexionando tras un ensayo. Llega Anna, una joven actriz y emerge el recuerdo de Rachel, actriz del pasado con la que mantuvo una relación. Las mujeres del pasado y del presente descubren las contradicciones del artista.
Caballero, autor de la versión, afirma en la presentación del proyecto:
“He optado por una puesta en escena austera, centrada en el trabajo actoral, que permita a los intérpretes moverse en ese territorio incierto donde el rol asumido y la persona real se confunden, esa frontera porosa entre la ficción y la vida. Porque al final de ese ensayo lo que queda es la verdad desnuda de lo vivido. Y quizás también, la inquietante sospecha de que el ensayo no era sino la verdadera función”.
Este ficticio triángulo profesional y sentimental está servido por tres solventes intérpretes: Lucía Quintana, Emilio Tomé y Elisa Hipólito. La joven actriz asciende peldaño a peldaño en la profesión de sus padres. Debutó junto a Carlos en el musical Sonrisas y lágrimas y, en los últimos meses ha estado al frente del reparto de Un monstruo viene a verme. Lucía Quintana hace ya más de treinta años que apareció por la escena madrileña de la mano de su padre, el desaparecido Juan Antonio Quintana. En las últimas temporadas ha protagonizado La reina de la belleza de Leenane y Los amores feroces. Emilio Tomé es uno de los actores fieles al autor y director Pablo Remón, con quien empezó a trabajar el año 2013.
Esta es la tercera vez en su ya larga carrera que Caballero dirige en el Español, haciendo hueco en su proyecto más personal, el Teatro Urgente.
Tras el ensayo se representa en el teatro Español, Sala Margarita Xirgu desde el 4 de abril hasta el 17 de mayo.