Este domingo comienza el horario de verano, y no lo marcará el calendario, sino el reloj. Durante la madrugada del domingo, cuando sean las 2:00 pasarán a ser las 3:00 horas, un ajuste que cada año nos brinda días más largos y tardes con más luz, aunque en los últimos tiempos ha suscitado un debate que todavía permanece abierto.
Siendo es una práctica que repetimos cada año, con fuerte repercusión en sectores como la hostelería, la realidad es que su origen guarda relación con el ahorro energético. En el siglo XVIII Benjamin Franklin ya defendió la conveniencia de adaptar el horario a la luz solar, aunque no fue hasta la Primera Guerra Mundial cuando varios países comenzaron a aplicarlo para reducir el consumo indiscriminado de combustible.
En España comenzó la andadura del cambio de hora en 1918, aunque de forma intermitente hasta su consolidación en la década de 1970 en el contexto de la crisis del petróleo. Desde entonces se ha convertido en una actuación conjunta entre los miembros de la Unión Europea, que cambian la hora dos veces al año, como bien es sabido.
Debate abierto: los expertos opinan
Más allá del inofensivo gesto de adelantar el reloj, la comunidad científica se muestra dividida sobre los efectos que esta práctica puede tener en el organismo. Nuestro cuerpo se rige por los ritmos circadianos, que actúan como reloj biológico regulando funciones esenciales como el sueño o la producción hormonal. Esa alteración en el horario, fuerza una regulación en el organismo que no sale gratis precisamente.
Según explican los expertos de NoViadet, hasta tres de cada cuatro personas experimentan algún tipo de efecto por el cambio de la hora, manifestando síntomas similares al jet lag, como dificultades para dormir, cansancio acumulado o problemas de concentración.
Posición similar a la de la American Academy of Sleep Medicine, que en sus últimos estudios no solo advierte de las consecuencias inmediatas en la salud, sino de los peligros en seguridad vial que puede desencadenar. Según informan, en los días posteriores al cambio se registran más accidentes del tráfico asociados a la falta de sueño y a la disminución de la atención al volante.
El principal motivo, coinciden los expertos, es la desincronización entre el ‘reloj biológico’ y el ciclo natural de la luz y la oscuridad, creando un desajuste que afecta especialmente al descanso.

No obstante, existen otras voces que llaman a contextualizar estos efectos a los que nos referimos. Desde el Ministerio de Sanidad señalan que, en la mayoría de los casos, el impacto es mínimo y meramente transitorio, ya que el organismo está preparado para adaptarse en pocos días y sin problemas relevantes para la salud.
En la misma línea, algunos expertos subrayan que la respuesta al cambio de hora no es igual para todos: mientras que para personas con rutinas estables y hábitos saludables apenas perciben alteraciones, otras pueden notar algo más el desajuste, especialmente en los primeros días.
Discusión en Europa y en las calles
Aunque actualmente la discusión sobre la eliminación del cambio de hora a nivel europeo se encuentra alejado de la actualidad mediática, en 2025 cobró especial importancia.
Uno de los principales argumentos que impulsaron la discusión fue la percepción creciente de que los beneficios energéticos del horario de verano ya no están justificados debido a los cambios en los patrones de consumo y el uso extendido de los dispositivos eléctricos.
La votación del Parlamento Europeo en 2019 para decidir sobre la eliminación del cambio de hora quedó entonces bloqueada por la falta de consenso, aunque sin duda sedimentó un debate recurrente desde entonces. Con la solicitud formal de España de avanzar hacia el horario fijo de invierno, el último cambio podría darse en octubre de este año, con el que volveremos al de invierno, aunque dependerá de los países miembros de la Unión.
La postura del gobierno de España de eliminar el cambio de hora quedó clara, ¿pero que opinan los españoles? Una encuesta realizada por la plataforma Camby, especializada en el consumo energético, releja que el 77 por ciento preferiría mantener el horario de verano todo el año, cifras no muy alejadas del 65,8 por ciento que arrojó el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en 2023.
Por otra parte, en un contexto de especial preocupación global por la energía debido a la inestabilidad internacional, el 67,8 por ciento confiesa que, apoyarían la opción que repercuta en menor medida en su factura de la luz.
Quizás este domingo adelantaremos el reloj por última vez, dependerá de que en Europa acaben de ponerse de acuerdo. Entraremos en el horario de verano que, pese al criterio de científicos y expertos, tal y como reflejan las encuestas, cuenta con un amplio respaldo entre la sociedad española.