El Ayuntamiento de Madrid está llevando a cabo una renovación "profunda" de la flota de vehículos del cuerpo de Bomberos con el objetivo de "adaptar los vehículos a la realidad urbana de la capital sin renunciar a su capacidad de intervención" .
Los nuevos camiones son "más compactos y maniobrables", lo que facilita su circulación por calles estrechas o zonas de difícil acceso, pero mantienen la misma carga de material, potencia y prestaciones operativas que los anteriores. Un cambio que responde tanto a los avances técnicos del sector del automóvil como a la experiencia acumulada por el propio cuerpo de bomberos en los últimos años, en un proceso de mejora continua que busca optimizar la capacidad de respuesta ante emergencias. "En 10 años, la tecnología ha cambiado mucho", destaca el subinspector del cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento, Antonio Marchesi.
La renovación forma parte del Plan Operativo de Flota de Bomberos 2019-2029 impulsado por el Gobierno municipal, dentro del cual ya se han incorporado 61 nuevos vehículos desde el pasado mes de julio.
Estos vehículos incluyen diferentes tipologías (desde camiones de intervención y rescate hasta unidades de logística, descontaminación o rescate en estructuras colapsadas) y representan un paso clave dentro de una estrategia más amplia que contempla la adquisición de 124 vehículos con una inversión total de 62 millones de euros.
Cuando el plan esté plenamente desarrollado, la flota del servicio alcanzará 239 vehículos, entre pesados y ligeros, lo que supone un incremento de alrededor del 14 por ciento respecto a 2019, además de incorporar mejoras tecnológicas que aumentan la seguridad y la calidad del servicio.
Novedades en los vehículos adquiridos
Uno de los cambios más significativos es el rediseño del tamaño de los camiones, un aspecto que durante años había supuesto un "reto" para los bomberos al operar en una ciudad con calles estrechas y zonas urbanas densas. Según ha explicado, Antonio Marchesi, tanto los avances del sector automovilístico como el propio aprendizaje del cuerpo ha permitido identificar mejoras clave para este servicio de emergencias. "Parece una cuestión menor, pero no lo es. Los camiones están diseñados principalmente para el transporte de mercancías y tradicionalmente han sido siempre muy grandes. Eso nos generaba dificultades para circular por determinadas calles o acceder a ciertos puntos de la ciudad", ha expresado. Gracias a la evolución del mercado y a la colaboración con los fabricantes, los nuevos chasis permiten reducir dimensiones sin renunciar a la capacidad de carga ni al equipamiento necesario para el servicio.
Vehículos que antes alcanzaban los ocho metros de longitud ahora se sitúan en torno a los 7,30 metros, mientras que otros que rondaban los siete metros se han reducido hasta aproximadamente 6,20. Además de la longitud, también se han optimizado el ancho y la distancia entre ejes, lo que mejora significativamente la maniobrabilidad. Según Marchesi, el objetivo ha sido claro durante todo el proceso: "Conseguir camiones más compactos para movernos mejor por la ciudad, pero manteniendo exactamente las mismas prestaciones". Este cambio permite que los bomberos puedan intervenir con mayor rapidez en entornos urbanos complejos sin sacrificar la capacidad de transporte de herramientas, equipos de rescate o material de extinción.
Entre los 16 vehículos expuestos en el Centro Logístico de Bomberos de La Atalayuela, que representan parte de los camiones incorporados al servicio en los últimos meses, uno de los elementos que más llamaba la atención era el tamaño de la grúa instalada en uno de los vehículos destinados al rescate en carretera. Este tipo de unidades se emplea en accidentes de tráfico, donde cada vez es más habitual encontrarse con turismos de mayores dimensiones y peso. La evolución del parque automovilístico (marcada en gran medida por el crecimiento del vehículo eléctrico y la incorporación de baterías) ha provocado que los coches actuales sean considerablemente más pesados que hace una década.

Para adaptarse a esta nueva realidad, los nuevos camiones de rescate incorporan grúas con mayor capacidad de carga, montadas sobre chasis de 18 toneladas en lugar de las 15 toneladas utilizadas anteriormente. Según explica el subinspector del cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento, Antonio Marchesi, este cambio responde directamente a la evolución de los propios vehículos implicados en los siniestros. "Los turismos han engordado. Pesan más por las baterías y porque cada vez se fabrican coches más grandes, de modo que las grúas anteriores empezaban a tener dificultades para movilizarlos en accidentes", señala. Con esta nueva configuración, las grúas integradas en los camiones cuentan con hasta el doble de capacidad de carga que las anteriores, lo que mejora de forma notable la eficacia en las labores de rescate y en las operaciones de excarcelación tras un accidente de tráfico.
Los vehículos son más pesados y se necesitan grúas de mayor capacidad
Otro aspecto técnico relevante es la evolución de los sistemas de tracción. Muchos de los nuevos camiones sustituyen la tradicional tracción integral permanente por sistemas 4x2 equipados con tracción hidráulica activable en el eje delantero, lo que permite utilizarla sólo cuando es necesario. Este sistema mejora el radio de giro y reduce la altura de los vehículos, facilitando el acceso a los armarios donde se almacenan las herramientas y haciendo más cómoda su utilización para los bomberos. Al mismo tiempo, mantiene la capacidad de circular en condiciones adversas, como nieve, barro o inundaciones, algo fundamental para intervenir en situaciones excepcionales. Según explica Marchesi, esta combinación ofrece una ventaja importante: camiones más manejables en ciudad, pero con mayor capacidad de respuesta cuando las condiciones del terreno se complican.
Un material más autónomo, gracias a las baterías
La incorporación de nuevas tecnologías también ha transformado el equipamiento operativo. Muchas herramientas que antes funcionaban con motores de combustión han sido sustituidas por equipos eléctricos alimentados por baterías, una evolución que ha sido posible gracias a los avances tecnológicos de los últimos años. Actualmente, la mayoría de herramientas del servicio ya funcionan con batería, con la excepción de la motosierra, que previsiblemente también se sustituirá en el futuro. Para garantizar su autonomía, los nuevos camiones incorporan baterías auxiliares de litio y sistemas de inversores de hasta 3.500 vatios que permiten cargar las herramientas o incluso utilizarlas conectadas directamente al vehículo si fuese necesario. Además, se han integrado mástiles de iluminación LED (que ya no requieren generadores independientes) y nuevos sistemas de navegación que permiten enviar direcciones directamente desde la central de emergencias al vehículo o incluso guiar a un camión hacia otro vehículo del servicio mediante geolocalización. "Parece fácil introducir una dirección en google maps, pero en situaciones de extress son mejoras que nos ayudan mucho", apunta Marchesi.
La vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento, Inma Sanz, ha destacado que esta renovación supone uno de los "hitos" más importantes en el proceso de modernización del cuerpo municipal. Sanz subraya que los bomberos de Madrid son el servicio municipal mejor valorado por los ciudadanos y que ese reconocimiento responde a su vocación de servicio público y al compromiso que demuestran en cada intervención. En este sentido, ha insistido en que el Ayuntamiento trabaja para que dispongan de los mejores medios posibles: "Queremos dotar al cuerpo de Bomberos de unos medios materiales a la altura de su valía y de la extraordinaria labor que realizan cada día". La renovación de la flota se suma así a otras actuaciones impulsadas por el Consistorio en los últimos años, como la modernización de parques de bomberos, la mejora de equipamientos o el incremento de la plantilla
Desde 2019 se han incorporado alrededor de 430 nuevos bomberos, lo que ha permitido superar los 1.500 efectivos en el cuerpo municipal, mientras que el presupuesto destinado al servicio ha aumentado de forma significativa en los últimos años. En paralelo, el Ayuntamiento ha impulsado reformas y nuevas infraestructuras, como el parque de bomberos de Vicálvaro o el centro logístico de La Atalayuela, además de actuaciones en numerosos parques de la ciudad. En conjunto, estas inversiones buscan reforzar la capacidad de respuesta ante emergencias en una ciudad que sigue creciendo y transformándose, y en la que los retos operativos para los servicios de emergencia evolucionan constantemente.