Madrid ha vuelto a ser este domingo el escenario de una profunda división en el movimiento feminista con la celebración de dos manifestaciones paralelas por el Día Internacional de la Mujer, que no han logrado mejorar los datos de asistencia de 2019, cuando unas 300.000 mujeres participaron en una marcha unitaria. En esta ocasión, según la Delegación del Gobierno y la Policía Nacional, habría una participación global de 34.000 personas, 11.000 en la del Movimiento Feminista de Madrid, y 24.000 en la de la Comisión 8M, cifras que las convocantes elevan a 20.000 y 165.000 respectivamente.
La primera de las marchas, organizada por el Movimiento Feminista de Madrid (MFM), ha partido desde la Plaza de Cibeles bajo una pancarta que rezaba 'Frente a la barbarie patriarcal, feminismo internacionalista: ¡Ni veladas, ni explotadas, ni prostituidas!'. Esta marcha, de corte abolicionista, ha centrado sus proclamas en el rechazo a la prostitución, al uso del velo y el burka como herramientas de sumisión, y a la actual Ley Trans, cuya derogación han solicitado formalmente al considerar que promueve teorías reaccionarias.
En la marcha se han podido ver carteles con mensajes como "El machismo es una enfermedad de transmisión sexual", "Hombres al mando puteros acosando", "Lo que hacía Epstein ya lo vimos en el porno" o "La esclavitud fue abolida ¿y la prostitución para cuando?".
En esta convocatoria, a la que ha asistido una delegación del Partido Popular encabezada por el vicesecretario de Educación e Igualdad del partido, Jaime de los Santos, sus participantes han clamado también contra la guerra y la explotación sexual en plataformas digitales.
Por otro lado, la segunda marcha, convocada por la Comisión 8M, ha arrancado desde Atocha con el lema 'Feministas Antifascistas. Somos más. En todas partes', defendiendo un enfoque inclusivo de los derechos de todas las personas. La manifestación ha incluido diversas paradas dedicadas al antimilitarismo, el antirracismo y la defensa de los derechos sexuales y reproductivos.
Entre los asistentes se ha podido ver una nutrida representración del Gobierno central, con la asistencia de ministras del PSOE y Sumar, como la de Trabajo, Yolanda Díaz; Inclusión, Elma Saiz; Infancia y Juventud, Sira Rego; Sanidad, Mónica García, y el ministro de Transformación Digital, Oscar López. También han asistido concejalas y diputadas socialistas y de Más Madrid en instituciones madrileñas, así como representantes de Podemos, entre los que figuraban la exministra de Igualdad Irene Montero y la secretaria general del partido, Ione Belarra.
Ambas movilizaciones han coincidido en el grito de "no a la guerra" y en la denuncia de cómo los conflictos bélicos afectan mayoritariamente a las mujeres, aunque han mantenido sus diferencias estratégicas respecto a la abolición de la prostitución y la identidad de género.
Acto de sindicalistas feministas
Además de las dos marchas, los sindicatos UGT y CCOO de Madrid se han concentrado este 8 de marzo frente al Museo Reina Sofía bajo el lema 'Sindicalistas feministas frente al negacionismo y el odio', con el objetivo de reclamar avances en la igualdad efectiva y frenar lo que definen como una oleada de retrocesos en derechos democráticos. D
urante el acto, las líderes regionales de ambas organizaciones han hecho hincapié en la necesidad de eliminar la brecha salarial en la Comunidad de Madrid, que supera los 5.800 euros anuales, señalando como causas principales la prevalencia de los contratos a tiempo parcial involuntarios entre las mujeres y la masculinización de los complementos retributivos.
Además de reivindicar una cotización digna y la mejora de las condiciones de conciliación, las sindicalistas han condenado explícitamente incidentes recientes de corte machista, como la vandalización de la escultura de Clara Campoamor y la interrupción de una representación teatral feminista en Collado Villalba.
El manifiesto sindical ha integrado también una fuerte postura pacifista, advirtiendo que el actual contexto de guerra y los conflictos internacionales suponen un peligro directo para los derechos y la estabilidad de las mujeres, por lo que han exigido el cese de las hostilidades y el cumplimiento del derecho internacional ante el riesgo de retroceso social.