Con motivo del Día Internacional de la Mujer, distintas instituciones educativas y científicas recuerdan el papel fundamental de las mujeres en la historia de la ciencia, un ámbito donde durante décadas muchas de sus aportaciones quedaron invisibilizadas pese a su impacto en el avance del conocimiento.
La historia científica está llena de investigadoras cuyos descubrimientos no siempre recibieron el reconocimiento que merecían. En muchos casos, sus trabajos fueron publicados sin firma o relegados a menciones secundarias, lo que contribuyó a una falta de referentes femeninos para las nuevas generaciones.
Según datos de la Unesco publicados en 2024, solo una de cada tres personas investigadoras en el mundo es mujer, una cifra que refleja la persistente brecha de género en las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
La importancia de los referentes

La ausencia de modelos femeninos en estos ámbitos puede influir directamente en las vocaciones científicas. Diversos estudios señalan que la exposición a referentes con los que las jóvenes puedan identificarse aumenta su interés por carreras científicas y tecnológicas, además de mejorar la percepción de sus propias capacidades.
En este contexto, figuras destacadas de la ciencia contemporánea se han convertido en inspiración para nuevas generaciones de investigadoras. Entre las referentes más influyentes de las últimas décadas se encuentran científicas cuyos descubrimientos han tenido un impacto global.
Una de ellas es Katherine Johnson, matemática de la NASA que calculó las trayectorias orbitales clave para las primeras misiones espaciales tripuladas, incluido el histórico vuelo del Apollo 11 Moon Landing. Sus cálculos manuales resultaron decisivos para el éxito de los primeros vuelos espaciales en un contexto marcado por la discriminación racial y de género.
También destaca Katie Bouman, quien lideró el desarrollo del algoritmo que permitió reconstruir la primera imagen real de un agujero negro, presentada en 2019 gracias al proyecto internacional del Event Horizon Telescope. Su trabajo demostró el papel clave de la computación avanzada en los grandes hitos de la astronomía moderna.
En el ámbito español, la figura de Margarita Salas ocupa un lugar central. Investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y discípula del premio Nobel Severo Ochoa, su descubrimiento de la ADN polimerasa del fago Phi29 revolucionó la genética molecular y continúa siendo una herramienta fundamental en biotecnología y medicina.
Educación y visibilidad para fomentar vocaciones
La visibilización de estas figuras es clave para despertar vocaciones científicas entre las nuevas generaciones. En centros educativos como Casvi International American School Tres Cantos, el mes de marzo se dedica a actividades que conectan ciencia e historia para poner en valor el papel de las investigadoras.
Entre las iniciativas desarrolladas se encuentran la elaboración de murales sobre científicas destacadas, presentaciones realizadas por los propios alumnos y debates en clase sobre la representación histórica de las mujeres en la ciencia.
Estas actividades buscan no solo reconocer las contribuciones femeninas al conocimiento, sino también fomentar el pensamiento crítico y despertar el interés por las disciplinas STEM, contribuyendo a reducir la brecha de género en la investigación científica.