Las solicitudes de imágenes procedentes de las cámaras de videovigilancia instaladas por el Ayuntamiento de Madrid se han triplicado en los últimos cinco años, pasando de poco más de un millar en 2020 a 3.154 peticiones en 2025. Un incremento que, según subrayan tanto el Consistorio como los agentes de Policía municipal, no responde a un aumento de la criminalidad, sino al despliegue progresivo de nuevos dispositivos y a la eficacia de estas herramientas para apoyar las investigaciones policiales y judiciales.
Desde el Centro Integrado de Señales de Vídeo (CISEVI), donde la Policía Municipal gestiona y custodia las imágenes, el portavoz del cuerpo, Fernando Moreno Navarro, explica que el crecimiento de las peticiones es "lógico y proporcional" al número de cámaras instaladas en la vía pública. "Las imágenes están aumentando exponencialmente, pero no porque haya más delitos, sino porque hay más cámaras", señala. De hecho, según Moreno Navarro, su instalación es "muy disuasoria".
Según detalla Moreno Navarro, una de las principales funciones del centro es el apoyo en tiempo real a las patrullas desplegadas en la calle, así como la colaboración con otros cuerpos de seguridad y con los juzgados. "Trabajamos dando apoyo a Policía Nacional, Guardia Civil y a los organismos autorizados dentro de la normativa. En la mayoría de los casos, las peticiones tienen que ver con robos con violencia, hurtos o robos con fuerza en las cosas, aunque también colaboramos en investigaciones más complejas", explica.
Entre los casos más destacados figura la localización y posterior detención de un fugitivo colombiano buscado por Interpol. El individuo, que se había refugiado en España utilizando documentación falsa, fue localizado en la zona de Chueca gracias al trabajo conjunto de Policía Nacional, Interpol, cuerpos policiales colombianos y la Policía Municipal de Madrid. "Las cámaras fueron determinantes para el remate final de la investigación y para aportar las pruebas", apunta el portavoz policial, quien subraya que, pese al apoyo de la inteligencia artificial en algunos sistemas, "el factor humano y la intuición policial siguen siendo fundamentales" para este tipo de casos.
Las imágenes se graban 24 horas al día los 365 días del año
Las cámaras, además, permiten a los agentes actuar como si estuvieran presentes físicamente en la calle. "Si observamos una agresión o una situación de riesgo, somos testigos de lo que ocurre y podemos avisar de inmediato a las unidades en vía pública", explica Moreno Navarro. Las imágenes se graban las 24 horas del día durante los 365 días del año y se conservan durante un máximo de 30 días, tal y como establece la normativa de videovigilancia, tras lo cual se destruyen automáticamente si no han sido requeridas.
Desde el Ayuntamiento, la vicealcaldesa y delegada del área de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, insiste en desvincular el aumento de las peticiones de imágenes de un repunte delictivo. "Los datos nos dicen que los delitos más convencionales, como los robos con violencia, los hurtos o los robos en vehículos, se han reducido en los últimos años", afirma. En su opinión, el incremento de las solicitudes responde a que "las cámaras facilitan enormemente el esclarecimiento de los delitos que se producen".
"Las cámaras facilitan los esclarecimientos de los delitos que se producen"
Sanz defiende que la seguridad es una condición imprescindible para el desarrollo de la ciudad y para mantener el modelo de vida madrileño. "Madrid necesita que las personas se sientan seguras todos los días, a todas las horas y en cualquier lugar", señala, recordando que desde 2019 el presupuesto municipal destinado a seguridad ha pasado de unos 350 millones de euros a más de 550 millones.
Actualmente, la Policía Municipal opera 404 cámaras de videovigilancia, de las cuales casi la mitad se han instalado durante los mandatos del actual equipo de Gobierno, con una inversión total superior a los 5,5 millones de euros. Muchas de ellas están dotadas con sistemas de inteligencia artificial que agilizan las búsquedas durante las investigaciones, aunque siempre bajo supervisión policial y con todas las garantías legales.

En lo que va de mandato, el Ayuntamiento ha reforzado la presencia de estos dispositivos en zonas de alta afluencia y en puntos donde existían demandas vecinales y policiales, con la instalación de 16 cámaras en la plaza del Dos de Mayo, cuatro en la Puerta del Sol, 15 en la plaza Elíptica, 18 en la calle Cullera y su entorno, cinco en el parque El Calero y 14 en el parque Pradolongo. A estos sistemas se suman los ya operativos en barrios como Lavapiés, Chueca, Tetuán, Villaverde o Puente de Vallecas, así como los previstos en plazas como Oporto y Jacinto Benavente, el parque Paraíso o la ampliación de los existentes en Peña Gorbea.
"Madrid no es un Gran Hermano"
La vicealcaldesa recalca que el objetivo del Ayuntamiento "no es ni será nunca convertir Madrid en un Gran Hermano", sino utilizar estas herramientas "de forma quirúrgica, en puntos concretos de la ciudad y allí donde sean policialmente útiles". En este sentido, explica que la instalación de nuevas cámaras es un proceso complejo y laborioso que requiere un anteproyecto previo, el desarrollo del proyecto técnico, la ejecución de las obras y la autorización de la Comisión de Videovigilancia.
El Consistorio prevé seguir ampliando estos sistemas en distintas zonas de la ciudad para evitar el desplazamiento de actividades delictivas a otros barrios y reforzar el efecto disuasorio. "Seguimos muy de cerca la evolución de determinadas conductas y, cuando detectamos que pueden trasladarse a zonas próximas, ampliamos la instalación de cámaras", explica Sanz.
Tanto desde el Ayuntamiento como desde la Policía Municipal coinciden en que la videovigilancia se ha convertido en una herramienta clave para la prevención y resolución de delitos, así como para la protección de la ciudadanía en manifestaciones, eventos deportivos y grandes concentraciones. Un refuerzo tecnológico para que Madrid siga siendo una de las grandes ciudades más seguras del mundo.