En los próximos meses vamos a oír hablar mucho de la Edad de Plata. Bajo esta denominación, sugerida por Ernesto Giménez Caballero, se recogen artistas e intelectuales en un periodo de la historia de España no demasiado preciso. Normalmente se incluyen a los que pertenecieron a las generaciones del 98, del 14 y del 27. Por eso, ante el centenario de 1927, que será el año próximo, el mundo de la intelectualidad se dispone a programar actividades de todo tipo. El teatro de La Zarzuela se adelanta a todos ellos con un programa que, bajo el título de La Edad de Plata, reúne las obras Goyescas, de Enrique Granados, y El retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla. Además de las partituras principales, en el espectáculo se incluyen otras canciones y piezas orquestales cortas de los dos compositores.
Paco López, director de escena y autor de la dramaturgia, propone, para enlazar estos dos títulos, una historia de viajes y exilio entre el pintor Ignacio Zuloaga y los compositores Manuel de Falla y Enrique Granados. Historia de tiempos difíciles en Europa y en España, que se vive en París con auténtica frivolidad. Son retazos de las verdades peripecias de los protagonistas, que estrenaron fuera de España los dos títulos representados. Granados presentó Goyescas en el Metropolitan Opera House de Nueva York, en 1916 mientras que el Retablo se estrenó en París, el año 1923, en el palacio de la princesa de Polignac. Toda la representación, salvo las apariciones de los artistas reales, transcurre en los salones palaciegos, un tanto tenebrosos.
Goyescas es una partitura brillante que tuvo antecedentes en otras piezas, entre ellas El Pelele, inspirada en el cuadro del mismo título de Francisco de Goya. La propuesta del director incluye la salida a escena de unos personajes inidentificables que parecen sacados del tortuoso pincel del Sordo de Fuendetodos. Se cuenta una historia de celos provocados por el torero Paquiro. Fanfarroneando, invita a la aristócrata Rosario a un baile. Fernando, el prometido de esta, y la novia del torero, estallan de celos. Fernando y Paquiro se retan en duelo, que terminará con la muerte del aristócrata.
Los principales papeles están interpretados por Raquel Lojendio/ Mónica Conesa; Fernando Alejandro Roy/Enrique Ferrer; César San Martín Torero y Mónica Redondo.
Si Granados se inspiró en Goya para su obra, Manuel de Falla lo hizo en el Quijote para El retablo de Maese Pedro, una farsa creada para marionetas. En el ella Maese Pedro, con sus títeres, cuenta la fantástica historia de la francesa Melisendra, esposa de don Gaiferos, prisionera del rey Moro Marsilio. Tras su liberación, los moros persiguen a los amantes. Es ese momento cuando interviene Don Quijote, incapaz de distinguir la función de títeres con la realidad. Paco López sustituye aquí las marionetas por una filmación paródica cuyas imágenes siguen la narración, hasta el momento de la locura del Quijote. Tres personajes se encargan del cuento: el tenor Pablo García-López, como Maese Pedro, el barítono Gerardo Bullón, como Don Quijote, y la soprano Lidia Vinyes-Curtis en el papel del Trujamán.
A destacar la importante participación del cuerpo de baile, mostrando las cualidades de nuestra escuela Bolera. La coreografía es de Olga Pericet. La dirección de orquesta corre a cargo de Alberto Albiach, quien debería estar más en el foso de la Zarzuela.
La Edad de Plata se representa en el teatro de La Zarzuela entre el 24 y de enero y el 1 de febrero, con siete funciones.