El 2 de octubre de 1974 se estrenaba en Madrid Godspell, un espectáculo musical que revolucionó la cartelera antes de que llegara a ella -un año después- Jesucristo Superstar. Un mes antes, en la desaparecida discoteca Cerebro de la plaza de los Cubos, había llegado The Rocky Horror picture show, desvergonzada y divertida parodia -también musical- del mito de Frankenstein. Faltaba un año para la muerte de Franco pero el teatro ya había iniciado el camino del cambio.
John-Michael Tebelak, el creador de Godspell, lo concibió como un proyecto fin de carrera. Pero subió a un escenario comercial del Off-Broadway en 1971 y se convirtió en un fenómeno. El avispado productor español Manuel Collado se hizo con los derechos para España y acertó plenamente. Llegó a tener tres compañías representándolo simultáneamente en Madrid y por España. Como primer protagonista estuvo Juan Ribó (después haría con él Equus…) quien tuvo que compaginar los ensayos y representaciones con el rodaje de la serie televisiva El Pícaro, de Fernán Gómez. Ambas producciones lo convirtieron en un actor muy popular. La canción Preparad el camino al señor, uno de los temas principales, se hizo muy popular y se escuchó durante meses en todas las emisoras.
En el medio siglo transcurrido desde su aparición en España Godspell solo se repuso en Madrid el año 1996 con una producción en inglés.
Finalizando la década de los sesenta del pasado siglo, el hartazgo en Estados Unidos de la guerra de Vietnam había provocado la aparición de numerosos movimientos pacifistas. El género musical no fue ajeno, estrenándose en 1968 Hair. Godspell bebió de ese espíritu de concordia inspirándose para la historia en el Evangelio según San Mateo. Esta se desarrolla en una especie de almacén, teatro improvisado para una joven compañía que está ofreciendo una representación. En ella se pone de manifiesto que la tolerancia y el respeto al diferente, la necesidad de construir y tejer redes de apoyo comunitario, la compasión por cualquier ser humano son esenciales. La riqueza sostenible y compartida, la libertad de ser y elegir, la corresponsabilidad en la construcción de una buena vida para todos, el derecho a equivocarse y volver a empezar, dolerse con el sufrimiento del otro, vivir completos, reír, amar, cantar, jugar…vivir, hasta morir… son otros valores que intenta transmitir la obra. Sobre ella escribe Antonio Banderas en el programa: "El espectáculo que van a presenciar es nuestro grano de arena para animarlos a dinamitar la utopía y pasar a construir la ciudad soñada, no rindiéndose ante la idea de crear un mundo mejor".
Godspell reapareció en España hace tres años en una coproducción entre el malagueño Teatro del Soho y Emilio Aragón, que dirigió el montaje. Se anunció con nuevas canciones de Stephen Schwartz. No tuvo excesivo recorrido -realizó 70 funciones- pero Antonio Banderas no quiso abandonar la producción. El pasado otoño, sobre la idea de Aragón, la retomó, esta vez bajo su dirección. Después de la temporada en Málaga llega a Madrid para muy pocas representaciones.
El elenco está integrado por Teresa Abarca, Javier Ariano, Aaron Cobos (Premio Talía), Andro Crespo, Paula Díaz, Ferran Fabá, Laia Prats, Roko, Estibalitz Ruiz, Hugo Ruiz, Alex Chavarri, Ana Domínguez, Paula Moncada, Bella Exum, Raúl Ortiz y Alex Parra.
La parte musical, siempre en directo, corre a cargo de Daniel Villarroya (también director musical), Salvador Benítez, Alejandro Abellán, Pedro Palomar, Pablo Florido y Alex Zarzalejo. La coreografía es de Carmelo Segura, la escenografía de Sebastiá Brosa y la iluminación de Juanjo Llorens.
Godspell estará en el teatro Pavón hasta el 1 de marzo.