La Comunidad de Madrid invertirá más de 400.000 euros en la recuperación de 116 hectáreas afectadas por el incendio que arrasó el Monte de Viñuelas, en el término municipal de Tres Cantos, el pasado verano. El objetivo de la actuación es restaurar el equilibrio ecológico del entorno y paliar los daños provocados por el fuego.
El Consejo de Gobierno ha sido informado de la contratación de los trabajos, que contarán con un plazo de ejecución de cuatro meses, según detalló el Ejecutivo autonómico en un comunicado.
Los técnicos de la Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, han determinado la necesidad de actuar con carácter “urgente” en una zona “severamente dañada”. El análisis de imágenes satelitales e infrarrojas confirmó sobre el terreno la carbonización total de la cubierta vegetal.
El plan busca evitar procesos erosivos irreversibles y prevenir desequilibrios en el ecosistema, especialmente el arrastre de cenizas hacia los cauces y puntos de agua. También pretende favorecer la regeneración natural del terreno, estabilizando la capa de cenizas y reteniendo los nutrientes del suelo antes de que las lluvias los arrastren.
Medidas de restauración y protección
Entre las actuaciones previstas figura el tratamiento manual de la vegetación calcinada, para facilitar el rebrote de las encinas desde la cepa o la raíz y acelerar la recuperación de la cubierta vegetal.
Asimismo, se instalarán medidas de protección contra la erosión en las zonas más vulnerables —como laderas con pendientes superiores al 20 %, cauces y vaguadas—, mientras que en el resto del terreno se acordonarán los restos vegetales con el fin de proteger el suelo, reducir la insolación y facilitar su reintegración al ecosistema.
Para restaurar la biodiversidad del Monte de Viñuelas, se construirán barreras de madera en las dos charcas principales, evitando así la contaminación por cenizas, y se instalarán refugios para anfibios en los puntos de agua y zonas húmedas.
Además, se conservarán entre dos y tres árboles de gran tamaño por hectárea, que servirán como puntos de posado para aves, contribuyendo así al mantenimiento de la fauna local y a la recuperación del equilibrio ecológico del monte.