Después del estreno absoluto de la zarzuela El orgullo de quererte, llega a la cartelera madrileña otro musical ambientado en el barrio de Chueca: El cabaret de los hombres perdidos. Se trata de un nuevo montaje de la obra que ya pudimos ver hace diez años. Algunos de sus intérpretes repiten en esta reposición.
El cabaret de los hombres perdidos se convirtió en un espectáculo de culto tras su estreno en París el año 2006 logrando, además, varios de los premios importantes de la escena vecina. La primera versión en español se estrenó en teatros del Canal el año 2015, dirigida por Víctor Conde.
Con texto y música de Christian Simeon y Patrick Laviosa, demostró que el musical que habitualmente se califica como de pequeño o medio formato, puede atraer al público amante del género, a la vez que resulta atractivo para quienes no son espectadores habituales de los musicales.
Toda la acción transcurre en el sórdido Tatoo Bar de Chueca (en la adaptación, claro) en el que tres personajes, el Destino, Lullaby y el tatuador, esperan cada noche la entrada de un cliente al que ofrecen adivinarle lo que le depara el destino. Ese cliente primerizo es siempre Dicky, un joven que, la primera vez que sale en Madrid, se refugia allí tras ser perseguido y golpeado en las calles del barrio por su supuesta homosexualidad. En realidad es un marroquí desorientado que está buscando como ganarse la vida, sin excluir ninguna opción, prostitución incluida. Sueña realmente con ser cantante, pero recibirá una propuesta que cambia el rumbo de su vida.
Nos llega ahora con la adaptación de Israel Reyes (Reyes que amaron como reinas…) quien ha introducido algunas modificaciones reseñables respecto al original:
-Siempre hubo un personaje trans en la historia -comenta Reyes- y yo he querido que ahora lo incorpore un drag para traerlo a la actualidad, porque también hacemos que todo pase hoy, en 2025. Además, he intentado que el público entienda que estamos ante un juego teatral, que jugamos a representar las historias de estos personajes. Y tenemos un final distinto al original, que presentamos al autor y con el que estuvo de acuerdo.
La partitura original está compuesta solo para piano pero la han transportado para ser interpretada por un trío de músicos, piano, contrabajo y batería, que comparte escenario con los actores. Son tres personajes más de este cabaret. En total se interpretan nueve canciones cuyas letras se engarzan perfectamente con la historia que se está interpretando.
Cayetano Fernández ya fue uno de los protagonistas hace diez años y vuelve a encarnar a este chico que busca como salvarse. ¿Qué diferencias hay en esta nueva propuesta?
-Además de los arreglos musicales -afirma Cayetano- Israel Reyes la ha traído a un lugar concreto, a Chueca. Antes el cabaret estaba en un lugar inconcreto. Hemos sido fieles al texto del original francés pero se han modernizado algunas cosas que ayudan al espectador a entender mejor la historia.
Completan el reparto los ya veteranos intérpretes de musicales Leo Rivera y Armando Pita, con Supremme de Luxe dando vida a la camarera.
El cabaret de los hombres perdidos se representa en el teatro Maravillas hasta el 23 de noviembre.