Este martes se cumplen seis años desde que Mar Agudo recibió en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón el tratamiento que cambió su vida. Fue la primera paciente de este centro y de toda la Comunidad de Madrid en someterse a una terapia CAR-T, una innovadora estrategia inmunológica contra ciertos tipos de cáncer hematológico. Hoy, Mar celebra que sigue libre del linfoma que amenazaba con arrebatarle la vida.
El 10 de junio de 2019, la historia de Mar Agudo se convirtió en la historia de un avance médico. Diagnosticada con un linfoma difuso de células B grandes, un tipo de linfoma no Hodgkin agresivo, su enfermedad no había respondido a las múltiples líneas de tratamiento previas. Derivada desde Guadalajara al Gregorio Marañón, la única opción que quedaba ya no era un ensayo clínico, sino una carrera contrarreloj para acceder a una terapia recién llegada a España: el tratamiento CAR-T.
“Fue un día de muchos nervios, tanto para nosotros como para su familia, pero también de enorme esperanza”, recuerda la doctora Mi Kwon, jefa de Sección de Hematología del hospital. “Ver cómo respondía Mar, cómo su cuerpo reaccionaba, fue una de esas experiencias que marcan tu carrera para siempre”.
El tratamiento CAR-T consiste en extraer células T del propio paciente, modificarlas genéticamente en laboratorio para que reconozcan y ataquen las células tumorales, y luego infundirlas de nuevo en el organismo. En el caso de Mar, el proceso incluyó tres semanas de aislamiento hospitalario acompañada por su madre, en un entorno de máxima vigilancia médica. Solo unas semanas después, las pruebas comenzaron a mostrar una remisión completa.
“La doctora me dijo que estaba limpia, y desde entonces lo he estado”, cuenta Mar emocionada, quien cada mes de junio celebra dos cumpleaños: el de su nacimiento y el día en que recibió la terapia que le salvó la vida.
Desde aquel momento, el Hospital Gregorio Marañón ha tratado a más de 200 pacientes con terapias CAR-T. Es uno de los centros designados por la Comunidad de Madrid para administrar este tipo de tratamientos, que han revolucionado el abordaje de enfermedades como ciertos linfomas, leucemias y el mieloma múltiple. Actualmente, el centro también participa en ensayos clínicos para expandir el uso de estas terapias a otras enfermedades, incluidas algunas patologías autoinmunes.
“El caso de Mar fue el primero, pero no el último. Representa lo que puede lograrse cuando la ciencia, la medicina y el compromiso humano trabajan al unísono”, subraya la doctora Kwon.
El hospital ha querido conmemorar esta fecha visibilizando la historia de Mar, símbolo de un camino de investigación e innovación que continúa. Su recuperación no solo dio esperanza a otros pacientes, sino que impulsó al equipo médico a seguir desarrollando nuevas formas de combatir el cáncer desde dentro del sistema inmunitario del propio paciente.
“Cada año, en junio, recuerdo que sigo viva gracias a aquel tratamiento. Nunca podré agradecerlo lo suficiente”, concluye Mar, con una sonrisa que hoy tiene más fuerza que nunca.