En mitad del paseo del Prado, frente al museo y en el corazón del Paisaje de la Luz, se encuentra el monumento a Eugenio d’Ors. Consiste en un gran muro de granito sobre el que se ha grabado un texto de Ors. Delante, una lámina de agua y dentro de ella la figura de una mujer y una criatura mitológica, aparentemente un pequeño dragón. Esta escultura en bronce ha desaparecido en los últimos días. El monumento está mutilado. ¿Dónde está el dragón? Por el estado que muestra la rocalla sobre la que se apoyaba la figura, parece evidente que ha sido objeto de vandalismo. Consultado el Servicio de Conservación Preventiva de la dirección general de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano, indican que, efectivamente, la figura fue vandalizada, arrancando, además, la instalación de fontanería existente. Este departamento, en coordinación con el de Fuentes, tiene prevista su reposición durante esta primera quincena de mayo. Esperamos así que recupere su composición original el conjunto.

La erección de este monumento había sido acordada por el Ayuntamiento de Madrid en 1956. El escritor había muerto en septiembre de 1954. El presupuesto para el mismo, cercano al millón de pesetas, no sería aprobado hasta 1958 y todavía pasaron cinco años hasta que pudo inaugurarse el 17 de julio de 1963.
El monumento fue proyectado por el arquitecto Víctor d’Ors, hijo de Eugenio. En su realización intervinieron varios artistas. Cristino Mallo diseñó la efigie femenina deteniendo a la criatura de cuatro patas. En la parte posterior, frente al edificio del antiguo diario Pueblo, aparece la leyenda: A la memoria del magisterio orsiano. En MCMVIII dedica Madrid esta fuente siendo alcalde el XVI conde de Mayalde. Y un medallón con la efigie de Eugenio d’Ors, realizado por Federico Marés, con las fechas de nacimiento y defunción.

El paseo del Prado se abre con la fuente de la Cibeles y tiene en su recorrido otras dos monumentales: la de Apolo y la de Neptuno. Además, hay cuatro pequeños surtidores con tritones que abrazan delfines. El bulevar central del paseo tiene pocos elementos decorativos o monumentales: unos capiteles diseminados por el extremo de Atocha, una fuente absurda sin agua potable en medio de un paseo y el monumento al filósofo, que es de los pocos elementos modernos de este enclave histórico, revalorizado con la declaración de todo el entorno como Paisaje de la luz. Es del siglo XX y el XXI está representado por un monolito -de dudoso gusto- erigido el 26 de mayo de 2005 para conmemorar el décimo aniversario de la promulgación del Estatuto del Autónomo. Hoy suponemos que instalar un nuevo elemento en este entorno, que se salvó del tranvía que quería incrustar Ruiz Gallardón, será mucho más complicado.

La mutilación de uno de los elementos ornamentales no deja de ser un hecho grave que debe explicarse, un vandalismo que no cesa. Muy cerca, ante el Palacio de Cibeles, la gran escultura Hermes, de Rafael Canogar, ya ha sufrido el atentado grafitero.