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Interior del Teatro Pavón
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Interior del Teatro Pavón

Teatro Pavón: 1925-2025 (II)

jueves 03 de abril de 2025, 07:48h
Actualizado: 07/04/2025 09:28h

El Pavón se convertiría en un teatro de masas con el estreno de una revista que ha pasado a la historia del género: Las Leandras.

El 12 de noviembre de 1931, el mismo día que se inauguraba el vecino teatro Fígaro, se estrenó en el Pavón esta revista del maestro Alonso y del libretista Muñoz Román. Al frente de la compañía estaba la que era ya una estrella indiscutible de la revista: Celia Gámez. Las Leandras, seguramente no habría sobrevivido al paso de los años si no tuviera dos números musicales que se convirtieron casi en himnos de Madrid.

Celia Gámez

La historieta de un antiguo prostíbulo reconvertido en una especie de academia de señoritas, no da para mucho, pero el chotis El Pichi y el pasodoble Los nardos (o Por la calle de Alcalá) calaron inmediatamente entre los madrileños y se siguen interpretando muy frecuentemente. El Pichi no tanto porque su letra no es, actualmente, políticamente correcta. Pero este chotis lo han cantado todas las estrellas del género y sirvió para encumbrar a una juvenil Lina Morgan, que lo cantaba en Un matraco en Nueva York. Las Leandras se eternizó en la cartelera e, inmediatamente, comenzó a representarse por toda España. Celia Gámez seguiría en el Pavón estrenando, entre otras revistas, ¡Que se mueran las feas!, Las tentaciones o Las de Villadiego. Hasta catorce montajes protagonizó entre los años 1931 y 1933.

El teatro de guerra

Los teatros madrileños estuvieron férreamente controlados por los sindicatos UGC y CNT y por las distintas juntas, comisiones, asambleas que se fueron creando, sobre todo en los primeros años de la contienda. Al declararse la guerra actuaba en este teatro la compañía de María Fernanda Ladrón de Guevara, que volvería tras el parón veraniego. En el teatro Pavón funcionó durante el año 1937 y principio de 1938, con una iniciativa que fue anunciada como ‘Teatro de Guerra’. Su finalidad era estrenar obras de exaltación republicana, escritas por dramaturgos o periodistas absolutamente entregados a la defensa del régimen político. En el Pavón se estrenaron dramas de Álvaro de Orriols, como ¡España en pie!, y Retaguardia; de César García Iniesta, Yo soy un hombre y Tristes herencias; o Luis Mussot: Mi puesto está en las trincheras, Consejo de guerra… Pero ya al comienzo del año 1939, este teatro cedió el escenario a comedias más intrascendentes.

Miguel de Molina

Uno de los sucesos más recordados, y trágicos, ocurridos en este teatro fue el secuestro del cantante Miguel de Molina, que actuaba junto a Amalia Isaura en noviembre de 1939. Republicano ferviente, se había resignado a ser contratado por un salario mucho menor al que percibía hasta entonces, extorsionado por el bando ganador. La noche del 10 de noviembre después de la función de tarde, el artista fue atrapado en los camerinos, encerrado en un coche y llevado hasta la Cuesta de las Perdices, donde le propinaron un brutal paliza. A pesar de su estado, fue conminando a volver a actuar en el mismo escenario pocos días después. Miguel del Molina acabó exiliándose en América, falleciendo en Buenos Aires el año 1993.

Cine y teatro

La actividad teatral del Pavón fue menguando tras la guerra en favor del cine. Hasta 1953, cuando el edificio sufrió una primera reforma, los meses de verano se reservaban para compañías, generalmente de segundo orden. Pero tras las obras el telón no volvió a levantarse hasta 1985, después de que el Pavón hubiera sido reformado de nuevo en 1978, perdiendo entonces su característico torreón.

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