El 11 de febrero de 1925 nacía Amparo Rivelles Ladrón de Guevara, hija de los actores María Fernanda Ladrón de Guevara y Rafael Rivelles. El matrimonio había tenido otro hijo, Rafael Jaime, que falleció a los dos meses de nacer. Amparo, con solo quince años, iniciaría una carrera interpretativa que se prolongó durante 65 años. Los primeros pasos teatrales los dio en la compañía de su madre. Más tarde, en 1951, encabezaría la suya propia, dirigida por Luis Escobar.
CIFESA
El año 1940 Amparo debutó en el cine con la película Mari Juana. Inmediatamente se convirtió en primera actriz y una de las figuras más taquilleras de la gran productora CIFESA. Protagonizó las películas de ambientación histórica más famosas: La leona de Castilla, La duquesa de Benamejí, El clavo, Eugenia de Montijo, Alba de América… Llegó a trabajar a las órdenes de Orson Welles en su película Mr. Arkadin. Esa carrera cinematográfica española se cortó de raíz cuando la estrella decidió marcharse a México por razones nunca aclaradas.

MÉXICO
En 1957 Amparo fue contratada para representar en el Teatro Insurgentes de México la obra Un cuarto lleno de rosas. Se quedó en aquel país durante 22 años. Se convirtió en la reina de las telenovelas (a ella no le gustaba la palabra culebrones) e hizo mucho cine. Si venía a España, era de visita. Las películas que rodó allí -Los hijos del divorcio, Un ángel tuvo la culpa, Los hijos se van…-no llegaron a nuestra pantallas y las nuevas generaciones crecieron sin conocer a la que había sigo actriz favorita de sus padres y abuelos. Regresó finalmente a España en 1979 para protagonizar, como primera actriz, el montaje de Salvar a los delfines. Fue como si nunca se hubiera ido. La diva seguía siéndolo y ya no nos abandonó. Encadenó estrenos y obtuvo un éxito espectacular con Hay que deshacer la casa, junto a otra enorme actriz, Lola Cardona. Después protagonizaría la versión cinematográfica.
El REGRESO
Ya siguió entre nosotros, mientras su única hija, María Fernanda, de la que nunca reveló el padre, y sus nietos se quedaban en México. Allí falleció en 1981, a los ocho años, su nieta Amparo a consecuencia de Lupus eritematoso. La madre de la niña también falleció en México en 2023.
En la década de los noventa, de la mano del productor Juanjo Seoane y de los directores Juan Carlos Pérez de la Fuente, José Luis Alonso y Pérez Puig, se aposentó en el teatro Alcázar confirmándose como la reina de la alta comedia con títulos como Rosas de otoño, El abanico de lady Windermere, La loca de Chaillot, El canto de los cisnes o Los padres terribles. En 1996 recibió el Premio Nacional de Teatro. Ella fue, con permiso de Nati Mistral, el epílogo a una lista de grandes damas del teatro: Carmen Cobeña, María Guerrero, Irene López Heredia, Amelia de la Torre, Mary Carrillo, Irene Gutiérrez Caba o su propia madre, María Fernanda. Una tarde, en enero de 2006, tras finalizar la representación de La Duda, en Santander, Amparo se dirigió al público y le comunicó: “Han asistido a la última representación de Amparo Rivelles”. No solo los espectadores, sus compañeros también se sorprendieron, pero no tanto. La actriz arrastraba graves problemas de movilidad desde unos años antes. No pudo aguantar más y se recluyó en su casa de la calle Flor Baja, al costado de la Gran Vía, y ya solo la vieron sus familiares más íntimos. En su larga vida solo accedió a presentarse con la cara lavada cuando protagonizó para el Clásico, La Celestina. Falleció el 7 de noviembre de 2013.

Los antecedentes artísticos de la Rivelles hay que buscarlos en sus abuelos paternos, Amparo Guillén y Jaime Rivelles. Este matrimonio de actores gozó de popularidad y reconocimiento en los teatros levantinos de final del siglo XIX y principio del XX. Su abuela Amparo, con solo dieciséis años, debutó como actriz en valenciano teatro Ruzafa. Como las grandes compañías establecidas en Madrid recorrían toda la geografía española, sus titulares podían conocer a los colegas de cualquier ciudad y contratarlos. Eso hicieron Antonio Vico y Rafael Calvo, que la contrataron para hacer la temporada 1886/87 en el teatro Español. Allí brillaron, sobre todo Amparo, y aprovecharon para contraer matrimonio en la castiza iglesia de San Cayetano el 4 de noviembre de 1888. Rafael Rivelles, que nació en 1895, también comenzó pronto a actuar. Su hermano Juan llegó a ser reconocido como pintor e ilustrador. La carrera de Amparo Guillén se cortó bruscamente cuando ya gozaba de la consideración de primera actriz. Una dolencia cardíaca la obligó a dejar las tablas, retirándose a su casa de El Cabañal donde falleció el 7 de junio de 1915.
La madre de Amparo, María Fernanda Ladrón de Guevara, debutó junto a María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza en el teatro de la Princesa (María Guerrero) el año 1913. Estrenó, por ejemplo, La malquerida, de Benavente. Intervino en grandes comedias como Clitemnestra, La fuerza del mal, El collar de las estrellas, La enemiga o Campo de armiño. Se convirtió rápidamente en primera actriz, contrayendo matrimonio con Rafael Rivelles en 1922. Posteriormente se casaría con el actor y productor Pedro Larrañaga, siendo los padres de Carlos Larrañaga. Con su hermano de madre, Amparo no trabajó más que en la serie Los gozos y las sombras.
La saga teatral Larrañaga-Ladrón de Guevara, continua con Pedro, Amparo y Luis, hijos de Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo. Sobrinos, por tanto, de Amparo Rivelles.