La corte faraón -opereta bíblica en un acto y cinco cuadros- se estrenó en el madrileño teatro Eslava el 21 de enero de 1910. El éxito fue inmediato y el Madrid más popular comenzó a tararear por las esquinas el ¡Ay ba… ay, ba…! Si nos creemos a los críticos: “casi todos los números se repitieron, y son muchos”. Ciento quince años después, la humorada de Lleó, Perrín y Palacios tiene la misma aceptación entusiasta del público. Ahora se repone en el teatro de la Zarzuela y apenas quedan entradas para alguna de las quince representaciones programadas.
La corte de faraón es una parodia de las muchas que se estrenaron en el final del siglo XIX y principio del XX. Pero casi ninguna sobrevivió al paso del tiempo. Solamente El dúo de la Africana (1893), una gran burla de las óperas tradicionales, se sigue representando, con tanto éxito como la obra de Vicente Lleó.
Como en Aída, esta opereta transcurre en el Egipto milenario, Menphis, con faraón, faraona, sumo sacerdote, esclavos y un héroe militar: Putifar. La acción arranca un poco antes de que este retorne vencedor ‘de mil batallas’. El faraón quiere premiarlo dándole una esposa -Lota- pero el militar ha sido herido en salva sea la parte, y no está para consumar matrimonio. A partir de ahí se producen situaciones a cual más disparatada, que se completan con la llegada de José, vendido por sus hermanos y comprado para ser esclavo de Lota. José, joven y apuesto, se convierte en objeto de deseo de todas y todos. A la vista de los acosos, el ‘casto José’ se teme que en este trance “su decantada castidad se perderá”.
Vicente Lleó demostró tener una gran conexión con los espectadores porque prácticamente todos los números musicales forman parte del acervo lírico popular: el Casto José, el terceto de Las Viudas, el Garrotín y hasta la parodia de la marcha triunfal de Aída.
Siendo tan apreciada por el público, sorprende que no se haya representado en el teatro de La Zarzuela desde el año 1999, cuando la montó Alfredo Arias, no sin polémica. Después, sí se ha visto en otros escenarios madrileños, como el veraniego de la Casa de Campo, en 2023.
La producción que ahora vuelve -estuvo unos días en teatros del Canal hace diez años- la pusieron en pie los teatros Campoamor, de Oviedo, Arriaga, de Bilbao y teatros del Canal.
Emilio Sagi, con la complicidad del escenógrafo Daniel Blanco, ha creado un delirio dorado emulando las imágenes que tenemos de las cortes faraónicas. Y, como era habitual en las representaciones de revista o género chico, se toma la licencia de incluir una larga escena protagonizada por Enrique Viana. Ya es una temeridad dar el papel de la sensual Sul (la del ¡Ay, ba…!) a un tenor maravillosamente vestido y maquillado. Viana, tras la canción, se encara con el público en un delirante monólogo que provoca las carcajadas y las aclamaciones del respetable. Tiene el espectáculo un elenco de estupendos cantantes/cómicos que sacan todo el partido posible a las situaciones y a las frases de doble sentido. Luis Cansino/Enric Martínez Castignani dan vida al farón; María Rodríguez es la faraona, Ramón Maturana, Putifar, María Rey-Joly la desaforada Lota y Jorge Rodríguez-Norton es el acosado y casto José. En esta ocasión, los bailarines interactúan durante toda la representación, además de interpretar las coreografías de Nuria Castejón. El coro también ofrece una participación plena y potente. Carlos Aragón está al frente de la orquesta.
La corte de faraón se representa en el teatro de La Zarzuela entre el 29 de enero y el 16 de febrero.