La Dehesa de la Villa de Madrid ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Paisaje Cultural, tras la aprobación del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid. Este espacio forestal es "único dentro de la almendra central de la capital y ofrece un relato del nacimiento y evolución de la ciudad a lo largo de casi nueve siglos de historia", según ha destacado el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín.
La Dehesa de la Villa, que abarca 64 hectáreas, se encuentra en el distrito de Moncloa-Aravaca. Originalmente, este espacio era un bosque de encinas, pero con el tiempo fue transformándose en una dehesa debido a la desaparición de estos árboles. Desde 1886, comenzó un proceso de repoblación que incluyó pinos, acacias, chopos, sauces, fresnos, olmos, cipreses, eucaliptos, cedros y almendros.
El año 1152 marca el inicio de este espacio, cuando el rey Alfonso VI de León decidió donar los terrenos a la villa de Madrid como agradecimiento por la asistencia brindada durante la Reconquista. En el siglo XVII, se llevó a cabo la construcción del viaje de agua de Amaniel bajo los terrenos de la Dehesa, que proporcionaba agua al Real Alcázar de Madrid.
La Dehesa de la Villa cuenta con notables vestigios patrimoniales como los restos del Paleolítico Inferior del yacimiento Achelense, el Viaje de Agua de Amaniel, un fragmento de la antigua Tapia del Pardo, el trazado de la Acequia del Norte o restos de construcciones de la Guerra Civil.
El valor social e identitario de este lugar, que ha sido un espacio de uso público para sus habitantes desde sus inicios, se destaca por encima de otros espacios verdes históricos de la capital. Además de contar con valores patrimoniales, botánicos e históricos, esta singularidad lo distingue notablemente.