Cuatro años y nueve meses de prisión ha sido la pena impuesta a Miguel Ángel Flores, quien fuera principal condenado en el caso Madrid Arena, por haber malversado más de 683.000 euros pertenecientes a sus socios del gimnasio Castellana Sports Club, situado en la estación de Chamartín.
En 2016, Flores recibió una condena de cuatro años de prisión por la muerte de cinco jóvenes en la fiesta que él organizó el 1 de noviembre de 2012 en el pabellón municipal Madrid Arena.
Europa Press ha tenido acceso a una sentencia que condena en esta ocasión a Flores por un delito continuado de apropiación indebida, considerando la atenuante de dilaciones indebidas, así como por otro delito relacionado con el falseamiento de cuentas sociales. La defensa del empresario ha informado que tiene la intención de recurrir esta decisión.
Asimismo, se le exime de dos cargos por estafa y de otros dos relacionados con la sociedad. El tribunal, por su parte, establece que debe indemnizar a la entidad Rasherman Proimbasa S.L. junto al otro condenado con un total de 877.882 euros, además de 300.000 euros a otros inversores.
En el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Madrid se sentaron en febrero un empresario y un extrabajador, quienes enfrentaban una condena de tres años y nueve meses de prisión por supuestas irregularidades contables relacionadas con la gestión y las obras de remodelación del Castellana Sports Club.
La Fiscalía de Madrid decidió no acusarles en este juicio, ya que consideró que no se había demostrado su responsabilidad en los delitos de estafa continuada, apropiación indebida y administración desleal que les atribuye la acusación particular. Por su parte, los querellantes exigían el pago de alrededor de 600.000 euros.
Los accionistas acusaban a los implicados de haber tomado diversas sumas de la entidad para su propio beneficio ilícito, ajeno a los objetivos de Canacur, aprovechándose de su rol en la gestión del centro deportivo, en contraste con la opinión del fiscal.
El procedimiento se centra en una de las empresas, Canacur S.A., cuyo administrador único fue Flores hasta el 1 de junio de 2018. En esa fecha, él ya estaba cumpliendo su condena en prisión, tras haber ingresado unos meses antes al centro penitenciario debido al caso Madrid Arena.
Flores, en su declaración, rechazó haber dado instrucciones para alterar la contabilidad y también negó haber ordenado ocultar información a sus socios de aquel momento, lo cual ocurrió debido a las ampliaciones de capital relacionadas con ciertas obras y la difícil situación económica que enfrentaba la sociedad.
En la sentencia, los magistrados indican que las cuentas anuales de Canacur correspondientes a 2012 mostraron en "el registro mercantil un efectivo en caja por importe de 453.848 euros, de los cuales 440.000 euros no existían en Caja".
La Sala, al verificar que los accionistas desconocían la falta de dinero en Caja, concluye que "tal ausencia no era conocida por los accionistas minoritarios querellantes hasta la presentación de las cuentas anuales".
La resolución señala que en 2012, esa cantidad impactaba al 66,57 por ciento del patrimonio neto y al 69,19 por ciento de la cifra de negocios. Esto indica que se trata de una alteración considerable en la contabilidad, lo cual implica que no se representa de manera fiel la situación financiera de la sociedad.
Una auditoría realizada en 2014 concluyó que "el dinero no existía, no estando justificada su ausencia, y si no podía recuperarse es porque se había dispuesto del mismo, y pese a ello se mantenía su existencia en las cuentas anuales".
El tribunal ha determinado que Flores es responsable de un delito de apropiación indebida, vinculado a la utilización de 440.000 euros de la Caja de Canacur, los cuales fueron dispuestos durante el año 2012 para fines personales, sin relación con los gastos del Centro Deportivo Castellana Sports Club.
Se menciona que los socios querellantes no tenían conocimiento de la "ausencia del dinero dispuesto", la cual se llevó a cabo mediante retiros bancarios que se registraban como ingresos en caja, aunque en realidad no se reflejaban en ella. Además, el efectivo recibido de los clientes del gimnasio contribuyó a incrementar las retiradas de dinero inexistente en la caja de Canacur, alcanzando un total de 683.085 euros durante los años 2013 y 2014.