La Comunidad de Madrid ha anunciado que inicia la tramitación de la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) de la antigua fábrica de Clesa, en la categoría de monumento, al considerarla una de las “obras clave” de la arquitectura moderna española. Tras meses de espera y críticas a cargo de los partidos de la oposición, que incluso elevaron la cuestión al Pleno de la Asamblea el pasado mes de septiembre, la incoación del expediente, anuncian desde la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, se publicará “próximamente” en el Boletín Oficial regional (BOCM).
Situado en la avenida del Cardenal Herrera Oria, en el distrito madrileño de Fuencarral-El Pardo, el edificio ha sido reconocido internacionalmente por su innovación y aportaciones técnicas a la arquitectura industrial. La protección como BIC incluirá además el entorno del inmueble que abarca la parcela del edificio y la colindante para “evitar que se pierda la percepción y comprensión cultural”. El Gobiero regional considera, no obstante, que no resulta necesario hacer extensiva la declaración al resto de parcelas que forman el complejo ya que “el suelo está clasificado como urbanizable de especial protección”.
El proyecto fue firmando en septiembre de 1958 por el arquitecto Alejandro de la Sota y el ingeniero agrónomo Manuel Ramos Amieva, dado que su destino era la elaboración de productos lácteos. Más allá de su valor patrimonial actual, la fábrica supuso un hito en la modernización y mejora de los hábitos alimentarios de la población por su promoción del consumo de leche tratada de forma industrial desde su puesta en marcha en 1962.
Entre las características del inmueble destaca la disposición tripartita -en naves- para sus diferentes usos. El primer bloque albergaba la zona de elaboración y almacenamieto de productos, así como la oficina administrativa. Como cuerpos separados, aunque unidos al edificio principal mediante plataformas elevadas, se encontraban la nave de recepción de leche y un pabellón de vestuarios y comedor para el personal.
La factoria de Clesa, que cesó su actividad en el año 2011, ocupa un terreno de más de 10.000 metros cuadrados. Desde su apertura se convirtió en punto de referencia de la zona norte de Madrid tanto por su gran tamaño como por lo moderno de su diseño, y es que se trata de una de las primeras edificaciones realizadas con hormigón pretensado. La firma de de la Sota figura también en el Gimnasio del colegio Maravillas de Madrid, declarado BIC en 2017.

Debate parlamentario
El reconocimiento como BIC del edificio, así como parte de su entorno, fue objeto de debate en el Pleno de la Asamblea de Vallecas el pasado mes de septiembre. Durante la sesión de control al Ejecutivo, la diputada socialista Mar Espinar ponía el foco en el consenso generalizado -firmado por más de 30 asociaciones ciudadanas- en torno a la necesidad de proteger esta infraestructura “emblemática”, tildada de “obra maestra de la arquitectura industrial”.
A modo de respuesta, el consejero del ramo, Mariano de Paco anunciaba entonces que, tras encargar hasta dos informes distintos a la Dirección General de Patrimonio, la fábrica recibiría finalmente el especial grado de protección en la categoría de monumento. La dilación, explicaba a continuación, bebía de la negativa de la evaluación inicial a reconocer su especial grado de protección porque había perdido volúmenes, carpintería, las escaleras y tampoco contaba con maquinaria original ni los espacios de almacenaje y tratamiento de la leche.