La vecindad del barrio de Pradolongo, ubicado en el distrito de Usera, se encuentra en una situación desesperada. La basura, los escombros y las defecaciones caninas recorren sus calles, algo que se intensifica en la calle Pablo Ortiz y sus inmediaciones. A pesar de que el Ayuntamiento de Madrid asegura que la zona cuenta con “nivel 1” de limpieza viaria, es decir, barrido de mantenimiento diario, barrido manual y baldeo mixto cinco veces por semana, Pradolongo se encuentra en un estado de “degeneración absoluta”, tal y como denuncian sus vecinos.
En las calles que recorren el barrio se puede encontrar de todo. Colchones y muebles apilados, sacos de escombros y contenedores repletos de basura que terminan ocupando las aceras. Tal y como indica Carmen Hernández, vecina del barrio de Pradolongo, esta situación también es una “cuestión de civismo”, pero “la administración debería controlarlo”. El aspecto de los contenedores es “indecente” y los sacos de escombros no permiten ver el verde de las calles. Carmen asegura que con esta situación da la impresión de que los vecinos de Pradolongo no importan al Gobierno de la ciudad.


Unas infraestructuras poco apetecibles
El descuido no tiene que ver solo con la suciedad y la basura, también se observa en el estado de las infraestructuras del barrio. Al final de la calle Pablo Ortiz se ubica el Parque de las Tizas, un espacio que se remodeló en 2019 tras una inversión de más de 47.000 euros y que actualmente se encuentra destrozado. Los vecinos de Pradolongo consideran que este espacio “cumple con todas las condiciones de lo no apetecible”. Entre esas condiciones que mencionan se encuentran: un mobiliario urbano desactualizado, un área de juegos infantiles sin las condiciones higiénicas, sanitarias y de seguridad pertinentes, la concentración de un punto de consumo y venta de drogas ilegales, infraestructuras verdes destruidas y suciedad.

"No interesa que Usera mejore"
En el Pleno de febrero de 2022 del distrito de Usera, el Partido Socialista impulsó una propuesta de mejora de la movilidad, accesibilidad y disfrute del entorno del Parque de las Tizas, que fue aprobada. Sin embargo, esa mejora puede demorarse años, como ocurrió con el anterior proyecto de remodelación, ya que “los tiempos son muy largos” tal y como declara Carmen.

Esta misma estampa de abandono se traslada a otros espacios de la calle Pablo Ortiz, que en su primer tramo, presenta una zona peatonal con una inclinación de 30 grados que dificulta su tránsito. Las zonas verdes han desaparecido, ya que se encuentran en completo abandono desde hace más de 15 años, y han sido reemplazadas por tierra y arena, obstaculizando la movilidad ciudadana. A ello se une el incivismo ciudadano, que ha convertido este tramo de calle en un paseo de heces caninas. “Cómo es posible que una calle tan pequeña quepa tanta inmundicia”, se lamenta Carmen, que se encuentra devastada al observar las condiciones en las que se encuentra el barrio.
Inactivismo vecinal
En los últimos años el barrio se ha convertido en un núcleo de concentración de población asiática, algo que se extiende por todo el distrito de Usera, del que resalta notablemente la multiculturalidad de sus calles. El aumento de población de otras nacionalidades en Pradolongo ha traído consigo una falta de cohesión vecinal absoluta que ha provocado la pérdida del espíritu activista de sus vecinos. Esto se ha convertido en un gran problema a la hora de afrontar las cuestiones que asolan el barrio.
No existe una asociación vecinal que ampare a los vecinos de este barrio, por lo que tal y como relata Oscar, miembro del Grupo Interbarrial de Medioambiente de Usera y residente en Pradolongo, “nadie hace, ni dice nada, así que pasan de nosotros”. Carmen, coincide con su posición “tenemos un departamento, Usera Escucha, pero no nos dan respuestas, no es eficaz ni eficiente”. Estos vecinos se amparan en una administración que por el momento no ha dado resultados y se resignan a vivir en un completo desorden urbanístico.