El tercer túnel de Guadarrama de la autopista AP-6, que conecta Madrid con Castilla y León, se abrió al tráfico en marzo, tras una obra que contó con un presupuesto de 160 millones de euros y que comenzó en agosto del 2004.
Hasta ese momento, la vía, una de las principales de acceso a la capital, contaba solamente con dos túneles unidireccionales de 2.870 metros y 3.340 metros respectivamente para atravesar el macizo montañoso de la Sierra de Guadarrama. El tercer túnel, con una longitud total de 3.148 metros, discurre entre el Valle de los Caídos y San Rafael.

Una vez fue inaugurado este último túnel, se comenzó con la remodelación del túnel I, el cual data de hace más de 40 años, con el objetivo de convertirlo en reversible para usarlo en uno u otro sentido dependiendo de las necesidades del tráfico. La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, y la Dirección General de Tráfico (DGT) exigieron en su momento al Ministerio de Fomento que mantuviera abierto el primer túnel para poder afrontar la denominada 'Operación salida' de Semana Santa. Fomento tomó la decisión de dejar abiertos los tres túneles en este período para permitir "una mayor fluidez de tráfico".

Con la puesta en servicio del túnel III, el mantenimiento del túnel II y la calzada reversible, la autopista AP-6 se convirtió en la primera infraestructura viaria de España dotada de un sitemade tres túneles con uno reversible. Esta vía ha sufrido importante incrementos porcentuales de tráfico desde finales de los 80, que dieron lugar a graves problemas de congestión a finales de los 90.
El túnel se inicia, concretamente, en el kilómetro 49, donde se emplaza al distribuidor de tráfico sur, que permitirá el paso de dos o tres calzadas, y viceversa. A partir de este punto y hasta el kilómetro 51, aproximadamente, una vez pasado el viaducto de La Jarosa (donde se construye un nuevo viaducto), la nueva calzada discurre adosada a la actual sentido Madrid o a la calzada sentido La Coruña hasta la boca sur del nuevo túnel.