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Los madrileños toman la Plaza de España

domingo 28 de noviembre de 2021, 18:54h

Es el primer domingo en que la remozada Plaza de España puede ser, por fin, paseada por los madrileños. Tras más de dos años cercada, el pasado día 22 se abrió, aunque las obras no han finalizado.

Este domingo, sin temor a las temperaturas netamente invernales, los madrileños se han propuesto tomar la plaza. Y lo han hecho. Las zonas más visitadas, las infantiles. Familias y familias esperando a que se quedara libre un columpio o un tobogán para montar a sus retoños. Paseantes preferentemente maduros que, seguramente, habrán conocido muchas reformas urbanas. La de la Plaza de España no será la última.

No es difícil testar la opinión de los ciudadanos ante esta reforma. Los comentarios en voz alta nos permiten conocer sus impresiones. En el gran círculo de granito ante el monumento a Cervantes, la mayoría teme por la llegada del verano: ¡Aquí, cuando caliente el sol, se podrán freír huevos en el pavimento! Los hay que temen por el futuro de las zonas ajardinadas: ¡A ver si las respetan los vándalos, o si resisten estas plantitas! Hay una sensación común de que, hasta la primavera, no se podrá apreciar el resultado del nuevo arbolado y ajardinamiento. Casi todos coinciden en que el futuro café del centro de la plaza es horroroso.

La visita obliga a pasear por el nuevo corredor que comunica la plaza con el Palacio Real una vez enterrado el tráfico. Ahí las opiniones son más encontradas, aunque coinciden en que, tal y como está ahora la zona, no se puede apreciar cómo quedará. Permanece la incógnita sobre el futuro de los jardines de Sabatini que, desde el nuevo paseo, se ven también afectados por obras. No falta quien lamenta que los nuevo taludes hayan semienterrado al magnífico edificio de la antigua Compañía Asturiana de Minas, hoy cerrado a cal y canto. Algunos intentan encontrar los restos arqueológicos descubiertos con las obras. Hasta un ‘enterado’ afirma ante su grupo de amigos, que se encontraron ‘los palacios de Felipe II’. La riada de paseantes, cual peregrinación multitudinaria, desemboca en la plaza de Oriente, inusualmente abarrotada. Pocos recuerdan que fue el alcalde Álvarez del Manzano el que promovió el soterramiento del tráfico, proyecto que fue contestado por muchas instituciones. Pero tampoco recuerdan los más jóvenes, que coches y autobuses circulaban ante el Palacio Real creando una barrera entre la plaza y el monumental edificio.

Como ocurre en Madrid Río, la convivencia entre ciclistas y peatones se augura conflictiva. Es difícil comprobar que caminamos sobre el carril destinado a las bicicletas. En nuestro paseo observamos que los peatones son mucho más tolerantes con los ciclistas. Algunos de estos gritan airados cuando ven paseantes en su zona. Eso sí: antes de adentrarse en la zona ajardinada reservada a los peatones.

En cualquier caso, sorprende una vez más, la capacidad de los madrileños de asumir inmediatamente cualquier cambio que se realiza en la fisonomía urbana. Con comentarios favorables o críticos, miles de ellos han tomado este domingo la plaza.

Antonio Castro

Cronista Oficial de la Villa

Periodista durante 35 años en RTVE, especializado en información local y de cultura. Autor de varios libros sobre historia teatral. Desde el año 2007 es Cronista Oficial de la Villa de Madrid

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