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El auge de los créditos rápidos en Internet

martes 15 de enero de 2019, 08:45h
La necesidad de liquidez, de dinero en efectivo, o de cash ha estado siempre presente, tanto para las empresas, los profesionales como los consumidores en general. En el día a día de todo el mundo, surgen oportunidades, imprevistos, obligaciones o exigencias que requieren de un gasto de dinero. Y a veces no se tiene en ese mismo momento.
El auge de los créditos rápidos en Internet
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Ni mucho menos quiere decir que se esté en la bancarrota. Puede ser, simplemente, que se esté a finales del mes y no se haya cobrado todavía la nómina, o que los inquilinos no hayan depositado todavía la renta de esa casa que se tiene alquilada, o que aquellas propiedades o fondos de inversión no se puedan liquidar inmediatamente en el momento en el que surge ese gasto inesperado.

Por eso desde hace mucho tiempo existen entidades que se dedican a ofrecer ese bien a cambio de un precio, el interés. Durante mucho tiempo, los bancos fueron los que detentaron el monopolio de esta actividad pues se requería mucho capital, para garantizar la continuidad del negocio y para afrontar el principal riesgo de esta actividad: el impago de las deudas. Eso provocaba que los bancos fueran muy exigentes: que se obligara a solicitar grandes cantidades de dinero, y que se requirieran muchos documentos para comprobar la estabilidad económica del prestatario, lo cual necesariamente consumía mucho tiempo, tiempo del cual, muchas veces, el solicitante no disponía.

Estaba claro que había un hueco en el mercado que los bancos tradicionales no querían o no podían cubrir. Pero algo tenía que cambiar para que surgieran empresas que prestaran pequeñas cantidades y cuyos procedimientos y requerimientos fueran lo suficientemente sencillos e inmediatos para satisfacer esa creciente demanda de dinero rápido. Y lo que provocó ese cambio fue la popularización de Internet y de los dispositivos móviles. Esto ha posibilitado que surjan compañías que pueden funcionar las 24 horas al día y cuyos procedimientos son tan sencillos que pueden conceder préstamos en cuestión de un par de horas, a veces incluso en 10 o 15 minutos.

En los últimos 10 años han surgido decenas, incluso centenares, de compañías de préstamos rápidos que funcionan sólo en Internet, con la reducción de gastos que eso lleva consigo. Eso ha dado lugar a una fuerte competencia de la que naturalmente se benefician los consumidores. Además, hay infinidad de ofertas en las que el primer préstamo (a veces el segundo, e incluso el tercero) es gratuito. Por otra parte, el solicitante cuenta con foros y comparadores en Internet que le dan información imparcial sobre el funcionamiento de las entidades de microcrédito, lo cual redunda en la fiabilidad de estos productos y estimula exponencialmente su uso. De la misma manera que la gente ha perdido el miedo a comprar en sitios como Amazon, se ha animado cada vez más a pedir préstamos rápidos.

Hoy se puede pedir un préstamo de hasta 1500 euros, para devolver en un mes, con muy pocos requisitos:

  • Ser mayor de 18 años.
  • Presentar un DNI en vigor.
  • Tener una cuenta bancaria, que es donde se deposita el dinero.
  • Un teléfono móvil. Si alguien de la empresa tiene que hablar con el cliente se hace por vía telefónica. Un móvil es la garantía de que el cliente atenderá la llamada en cualquier momento.
  • Una cuenta de correo electrónico. La documentación que genera el préstamo se envía a una dirección de email.
  • Una copia de la última nómina o documento que pruebe ingresos mensuales estables: pensión, prestación de desempleo, subsidio, declaración trimestral del IVA en el caso de los autónomos etc. Esa es la única garantía de nuestra estabilidad financiera que se pide.

El desarrollo tecnológico ha simplificado y facilitado todas las cosas que hace la gente: consumir, producir, expresarse y relacionarse. En algún momento el sector de los préstamos se iba a beneficiar de tales innovaciones. Por eso cada vez más gente solicita micropréstamos o créditos rápidos.