La Puerta de Hierro, a oscuras
martes 10 de noviembre de 2015, 17:27h
Resulta triste comprobar, cuando se entra a Madrid por la carretera de La Coruña, cómo la popular Puerta de Hierro aparece casi como un fantasma entre las sombras, apenas vislumbrada por los faros de los vehículos que la circundan. Pena de monumento, trasladado hasta su emplazamiento original piedra a piedra allá por los primeros años 90, y que ahora está, ya digo, poco menos que "camuflado". ¿Tanto costaría iluminarlo?
Cada pedazo de Madrid tiene su poquito de historia, e incluso en ocasiones, de ella nace nuestra vinculación con determinadas zonas de la ciudad. No es Puerta de Hierro como esas otras grandes puertas monumentales de la ciudad, la de San Vicente, la de Alcalá, la de Toledo... pero tiene un innegable atractivo, con su piedra blanca de Colmenar y su granito.
Mandada construir en tiempos de Fernando VI, en la segunda mitad del siglo XVIII, como cierre del Monte del Pardo, en un estilo barroco clasicista muy conseguido, ha sido, desde su posición en las afueras de Madrid, un elemento reconocible por todos los madrileños. De entrada al Real Sitio, pasó a otras funciones puramente ornamentales, y hasta llegó a ver los tranvías atravesándola, en otro tiempo.
Luego, llegó la ampliación de la A6 que obligó a "trasplantarla", pero la falta de luz que padece en la actualidad hace que se pierda, en cuanto cae la noche, a ojos de todos y son muchos los que pasan por el nudo de carreteras en que se ha convertido la zona. Probablemente ya no la utilice nadie en los ritos de iniciación masónicos, como algún maestre confesó en su día; pero sigue mereciendo algo más de visibilidad.