Primer contacto
martes 07 de julio de 2015, 15:22h
Actualizado: 07/07/2015 15:29h
Creo que los dos principales errores que una concejala de la oposición del Ayuntamiento de Madrid ha de sortear son la parálisis y la invisibilidad. Ambas pueden acabar contigo en menos de una legislatura o mantenerte en estado de hibernación, como un fijo en la quiniela, durante inacabables citas electorales. Si no te mueves, si no te ven, no eres buena política, no estás haciendo bien tu trabajo.
Al igual que un témpano de hielo guarda siete octavas partes de su cuerpo bajo el mar, el lado oscuro de la fuerza de la comunicación oculta la verdadera magnitud del esfuerzo diario en el trabajo político. Hay que luchar contra la brecha que se abre entre elector y electa. Hay que garantizar que la confianza prestada será tratada con respeto y dedicación.
Me interesa sinceramente que los madrileños sepan que desde el grupo municipal socialista en general, y en particular desde el área de cultura, se trabaja sin descanso con el fin de construir un Madrid mejor, porque lo prometimos y lo prometido es deuda. Nos mueve la frase de Jonas Edward Salk: La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho.
Por esta razón ya hemos manifestado a la señora concejala de cultura del Gobierno municipal la idoneidad de NO nombrar al consejero delegado de Madrid Destino desde un despacho de Cibeles porque tendemos que ese cargo lo debe ostentar una persona ajena a las refriegas y lealtades partidistas.
Sería un acierto que el nombre y apellidos salieran del acuerdo entre los distintos agentes que integran el mundo de la cultura capitalina y no de entre las páginas de la agenda de una formación política. Nuestra propuesta se inclina por la seriedad gestora y por la delegación de responsabilidades. Además, supondría un ejercicio de democracia corporativa muy sano.
También he comentado con la señora Meyer la necesidad de vigilar a un nivel microscópico la gestión de las instalaciones municipales, que ahora ostentan entidades privadas y que antes eran responsabilidad de las Asociaciones de Vecinos, con el fin de detectar cualquier irregularidad o incumplimiento contractual. Rescindir concesiones a golpe de “expropiese” es más efectista que efectivo y supondría una fatal puñalada a unas arcas municipales que trabajan a toda máquina para pagar “deuda”. Creo que un buen servicio de inspección exigirá el total cumplimiento de las obligaciones jurídicas asumidas con un espíritu no “anti empresa privada” sino “pro cultura municipal".
Sobre el asunto de la renuncia a los palcos municipales, con el que no estoy de acuerdo, ni en el fondo ni en la forma, porque encierra una bofetada de populismo clasista y una incapacidad de cintura a la hora de hacer uso de los mismos, también he manifestado que ese ahorro no debe caer en la tentación ideológica del “ya no gasto, ya no gasto” sino en una redistribución del dinero para logar un mayor y mejor acceso a la cultura por parte de los colectivos más desfavorecidos.
Solicité además en nuestra primera reunión la implantación de una batería de convenios entre el ayuntamiento y las diferentes áreas docentes del mundo de la cultura madrileña para que sus estudiantes desarrollen una serie de prácticas culturales a pie de calle que redunden en el enriquecimiento artístico de nuestra ciudad. Una de las mayores preocupaciones del grupo socialista es el abandono que sufren los ancianos, ¿por qué no abundar en acuerdos de cooperación entre compañías de teatro, talleres de cuentacuentos, escuelas de magia y el ayuntamiento para que los centros de día cuenten con una agenda que haga sonreír a nuestros mayores?
Son muchas las cosas que hay que hacer, son muchas las cosas que vamos a hacer.
Mar Espinar Mesa-Moles.
Concejala Grupo Socialista Ayuntamiento de Madrid.
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Concejala socialista en el Ayuntamiento de Madrid
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