Todo lo que somos como personas y como sociedad lo debemos a nuestros mayores. Somos lo que somos, y estamos donde estamos, porque esos mayores, esos abuelos, que ahora cuidamos nos han legado, hemos heredado, sin impuesto de sucesiones ni trasmisiones, vidas de esfuerzo, de generosidad, de solidaridad, de respeto a sus mayores, y de valores ancla.
Nos han dejado todo, menos su baúl de los recuerdos y añoranzas, el baúl de sus emociones, de sus "me hubiera gustado...", "lo que más desearía...." , "....nunca pude.." Ni siquiera los verbalizan, porque ya no creen en los sueños.
Por eso es de justicia regalarles aquello que ya no esperan: un sueño.
Todos tenemos sueños. Desde niños, y a lo largo de nuestra vida, hemos tenido, tenemos y seguimos teniendo sueños; grandes, pequeños, sencillos, complicados, posibles, imposibles, realizables, irrealizables....Los sueños son vida. Por pequeños y simples que sean- son deseos, anhelos, aspiraciones, emociones, vida. Nos mantienen la ilusión y las ganas de vivir. Los sueños son añoranza. Algunos sueños se han cumplido, se han hecho realidad. Muchos otros, con el paso de los años, se han quedado olvidados, o guardados en el baúl de nuestra memoria, - ese que guarda los deseos e ilusiones incumplidas, aquello que quisimos y no pudimos conseguir, todo lo que se quedó, en eso, en sueños, anhelos, añoranzas....Y cuando nos hacemos mayores, en el atardecer de la vida, cuando el tiempo se mide en pasitos cortos, volvemos a soñar y repensar nuestros sueños incumplidos, abrigándolos con añoranza y a veces resignación. Soñamos nuevamente los sueños que fueron sueños y se quedaron en sueños.... Y mientras soñamos: ¡vivimos!
¡Soñar para vivir! Es el proyecto de la Fundación Sarquavitae, para regalar, cumplir y hacer realidad el sueño de muchos mayores, o de jóvenes discapacitados de los centros de Sarquavitae que desearon y nunca pudieron cumplir: ver el mar, conducir un coche, ver un partido de su equipo favorito, escuchar una ópera, abrazar un caballo, volar en avión....
Porque regalar un sueño -su sueño- a un mayor, a un discapacitado, es regalarles ilusión y vida.
No habría sido posible cumplir los sueños, sin la complicidad de las familias, sin el entusiasmo de los profesionales que los cuidan, y sin la generosidad de las entidades o empresas que han participado y de los que han intervenido en resumir, filmar y atrapar gestos, miradas y emociones en tres minutos.
Javier Jiménez
Director Fundación SARquavitae
Rosa cumple su sueño de pasar un día en el hipódromo
SARquavitae y Telefónica convierten la teleasistencia en un servicio móvil
El botón de la tranquilidad