¿Alguien me puede explicar sus argumentos para negar una reactivación económica? La mejor forma de rebatir esa presunción es meterse una mañana como la de hoy en el tráfico de Madrid. He tardado una hora y quince minutos en hacer el mismo recorrido que hacía en media hora cuando estábamos sumidos en pleno estado de crisis. Hoy hemos vuelto a sufrir un lunes caótico en Madrid. ¿Acaso llovía?, no. ¿Alguna manifestación importante madrugaba?, no. ¿Quizá alguna otra incidencia gorda?, no. ¿Estamos a primeros de mes?, no, todo lo contrario, estamos en plena agonía del difícil mes de septiembre, donde la vuelta al cole muerde las economías domésticas, pero aún queda fondos para llenar el depósito del coche. Es verdad que hoy había en las calles ocho agentes de movilidad y dos policías municipales menos, que habían acudido a declarar por el incidente con Esperanza Aguirre, y como bien dijo el pasado jueves el presidente de IFEMA, Luis Eduardo Cortés, es que con tal despliegue de efectivos municipales en aquel incidente, el milagro es que Aguirre pudiera escaparse.
La reactivación económica tiene su mejor barómetro en el tráfico, en el estado de la circulación, y la realidad de los atascos nos indica que hay mucha gente que ha vuelto a coger su coche privado para desplazarse, que ha aumentado ostensiblemente la presencia de vehículos comerciales e industriales, y contra este hecho constatable, no hay argumento pesimista que lo desvirtúe. Hemos vuelto a los atascos pre-crisis, a la desesperación en el asfalto. Dicen que no hay mal que por bien no venga.
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