Es difícil no seguir la estela de las avalanchas
informativas diarias sobre cualquier asunto relevante del mentideropublico nacional;
pero a veces sorprendentemente algo destaca sobre el resto. Y la situación de
anestesiados en grupo requiere toques de atención de vez en cuando; y este es
uno de esos momentos que exigen meditar sobre lo informado.
He notado con desagrado que a pesar de haber alcanzado
una notable igualdad mediática entre hombres y mujeres, especialmente destacada
en el léxico coloquial, ofende mucho que un hombre critique a una mujer.
Liberadas si, pero parece que no tanto... y voy a ello. Leer
el escrito del abogado ex político Roca presentado contra la imputación de una
mujer, la Infanta Cristina, no sé bien si me ofende más en mi condición de
mujer, me produce hilaridad, me conmueve por su candor pleno de estupidez, o
me reafirma, como dice una gran amiga,
en mi estado "de rubia" que no se entera.
Tal vez se libre de la acusación y el cumplimiento de pena
alguna, pero el cartel de mujer mema que se le queda va a ser notable y, además, nos perjudica a todas.
Según defiende el abogado Miquel Roca parece que la señora, licenciada
en Ciencias Políticas, máster en
Relaciones Internacionales y preparada como pocas desde su tierna infancia, no
sabía nada de lo que ocurría en su casa porque según se explica el letrado "tenía cuatro hijos, un trabajo y
funciones de infanta". Ese es el argumento "potente y bien
expuesto" de la ceguera de la fémina consorte que anunciaba estos días el
político/abogado, ya que la Infanta no
tiene "conocimientos específicos en materia contable y fiscal".
Ella no sabía de dónde venía el dinero, ni parece ser que
se lo preguntara nunca, pero si que se lo gastaba con tranquilidad en reformas
para su costosa casa y otros menesteres, pero sin preguntar.... Firmaba en la sociedad de la que formaba
parte, pero en realidad hoy ni sabe/contesta a nada.
La realidad es que ignoro si es tan
inocente como la pintan, pero me cuesta mucho creerlo.
Supongo que si este recurso prospera como muchos prevén ya
en ámbito judicial mas político, y finalmente le retiran la imputación, creará
"jurisprudencia" y las demás casadas, a partir de ahora, no nos
enteraremos de nada de nada de lo que pase, ni de la procedencia del dinero que
entre en nuestras casas. (Y ahí debería entrar la mujer de Julián Muñoz a
defender su inocencia y su derecho a no saber ni entender de nada).
No sabremos lo que hace nuestra pareja por muchas joyas, fiestas,
coches de alta gama o tarjetas que nos den para comprar ropa de marca que, milagrosamente, lograremos con su sueldo de mileurista, funcionario, concejal,
contable, conductor o patrono de fundación sin ánimo de lucro.
Y los españoles asisten al circo impertérritos unos,
impotentes otros y absurdos muchos, defendiendo lo indefendible.
Luego dicen que la ley es igual para todos, y que todos
los españoles somos iguales ante la ley. Está por ver.
Lo que si es una certeza legal es que "el desconocimiento
de la ley, no exime de su cumplimiento".