Madrid es una gran metrópoli en la que
vivimos más de tres millones de personas, a las que se suman todos los días cientos
de miles que vienen a trabajar o para hacer turismo. La imagen más característica de Madrid
suele ser la que tiene como capital del Reino con sus edificios monumentales:
El Prado, el Palacio Real o el Palacio de Telecomunicaciones, actual sede del
Ayuntamiento de Madrid. O la imagen más moderna como sede de grandes empresas
internacionales que representan las cuatro Torres Business Area o los
rascacielos del Paseo de la Castellana.
Sin embargo, a veces queda en un segundo
plano el papel destacado que la naturaleza juega dentro de nuestra ciudad. Somos la segunda ciudad del mundo con más
árboles en las calles después de Tokio, y más del 55 por ciento de nuestras
calles están arboladas con casi 300.000 de más de 200 especies
distintas. Y todo esto sin incluir los parques de la ciudad. Cada uno de los árboles plantados en la ciudad de Madrid cuentan con su propio carnet de identidad, donde se
especifican todas sus características y circunstancias que permitan un correcto
mantenimiento. Os invito a utilizar la aplicación Madrid: un alcorque, un árbol,
desde la que se puede localizar cada uno de los árboles de nuestras calles,
saber su especie y edad y solicitar el mantenimiento necesario.
En cuanto a los parques urbanos, contamos
con uno de los más grandes del mundo: la Casa de Campo, además del El Monte de
El Pardo que está más alejado del centro de la ciudad, que junto con el Retiro
son la referencia de Madrid en cuanto a parques. En este sentido, la relación de zonas
verdes con las que cuenta nuestra ciudad es impresionante: desde los históricos
como el Capricho o la Quinta de los Molinos a los que se han construido en las
últimas décadas, como el parque Lineal del Manzanares, diseñado por Ricardo
Bofill, el parque Juan Carlos I o Madrid Río. Y la vocación de Madrid por traer la
naturaleza a la ciudad continúa en los nuevos desarrollos urbanísticos, donde
hay cientos de hectáreas reservadas para zonas verdes y cuyo principal hito
será el pulmón verde del norte de Madrid: el parque de Valdebebas, con una
superficie superior a Central Park y Hyde Park juntos.
Para el mantenimiento de todo este
patrimonio verde con el que cuenta la ciudad de Madrid, el Ayuntamiento ha
aprobado un nuevo contrato por importe de 386 millones de euros que incluye la
conservación y mantenimiento integral de
las 2.728 hectáreas que comprenden los parques históricos, parques singulares, viveros municipales y los parques forestales.
Estrechamente relacionado con las zonas
verdes está el uso de la bicicleta en la ciudad, medio energéticamente
sostenible y saludable. El Ayuntamiento de Madrid ya modificó en
2010 la ordenanza de movilidad para promover el uso de la bici, y se ha hecho
una gran inversión para aumentar el número de kilómetros de carril bici, cuyo
máximo exponente es el anillo verde ciclista. En esta misma línea, a partir del 1 de mayo
de 2014 se pondrá en funcionamiento una iniciativa para favorecer los
desplazamientos en bicicleta por el centro de Madrid: la bici pública de alquiler. En una primera fase está previsto contar
con 1.560 bicicletas, 120 estaciones, con funcionamiento las 24 horas de los
365 días del año, y la señalización de más de 60 kilómetros de ciclocalles, que
permitirán desplazamientos puntuales en bici por el centro de la ciudad.
En definitiva, además de ser la ciudad de
los negocios que concentra la mayor parte de la inversión extranjera o la gran
capital donde suceden los acontecimientos políticos mas relevantes del país,
también podemos estar orgullosos de nuestros árboles y parques, y que seguimos dando
pasos para fomentar la movilidad en bici.