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Siete días con siete noches

miércoles 27 de febrero de 2013, 00:00h
Actualizado: 01/04/2013 17:09h
La semana se presentaba difícil y esperanzadora pero también temible. El Madrid se jugaba mucho y sigue jugándoselo. Viajaba a Barcelona con una renta muy escasa para llegar a la final de la Copa del Rey. Es verdad lo que dijo el Presidente del Barcelona. De los títulos en juego este es el menos importante. Donde esté la Liga o la Champions…..cierto. Pero no era ese el objetivo y la idea con la que llegaban al Camp Nou. El reto era otro.

El Barcelona vino a Madrid y empató en un gran encuentro  protagonizado por los dos mejores equipos del mundo. Lo dijeron todos los observadores. El Madrid y el Barcelona, una vez más, habían brindado a los aficionados un partido digno de grandes campeones. Y habían empatado. Quedaba Barcelona. Allí el Madrid suele jugar bien, al menos en los últimos tiempos, desde que Ronaldo anda por tierras madrileñas. Se confirmaron los mejores augurios blancos y se impusieron a Messi, Xavi, Iniesta y los demás con claridad de campeón. El Madrid llega a la final de la Copa del Rey. Lo de menos es la importancia del torneo, lo mejor es a quién se ha ganado.

Se equivoca el Presidente Rosell. Él sabe que el trofeo que les enfrentaba no es el más codiciado por ambos pero la victoria sobre el otro si lo es. Ese era el reto, no la Copa del Rey.

Pero a lo que vamos. El Madrid empezó la semana con buen pie, con optimismo y con una victoria tan contundente que hasta los periódicos del Barça lo han reconocido. No es normal, pero lo han hecho. Algo está cambiando para bien.

Pero la semana sigue. Ya lo dijo Ronaldo. Todavía no se ha ganado nada. Hay que jugar la final de copa y sobre todo hay que ir a Manchester nada menos que al mítico Old Trafford y, curiosamente, con el mismo resultado que iniciaron el partido en Barcelona. Otro reto importante.

En el camino se volverán a encontrar este sábado, a hora temprana, con el eterno rival en el clásico de la Liga que se ha quedado un tanto descafeinado.

No obstante es un clásico. Que no se olvide.
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