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La memoria de los cómicos se hace palabra

jueves 31 de enero de 2013, 00:00h
Actualizado: 01/02/2013 14:01h
Cuatro veteranos actores han plasmado sus recuerdos en otros tantos libros que edita AISGE gracias al programa que han denominado “Taller de la memoria”. Francisco Racionero, Alberto Agudín, Paloma Valdés y Angelina Gatell son los últimos autores que se incorporan a esta colección que tiene ya sesenta volúmenes.
Los actores narran sus vivencias personales y profesionales, sus anécdotas, sus recuerdos. Paloma Valdés tuvo una fulgurante carrera cinematográfica en los sesenta pero se retiró para casarse y nunca ha vuelto a la interpretación. Por eso su relato es el más breve de los presentados, titulándolo “Como un sueño”.

Alberto Agudín pertenece a una familia de actores que, durante décadas, recorrió todos y cada uno de los rincones de España donde se podía hacer una representación, por humilde que fuera. Es lógico que titule su obra “Sangre de cómicos”. Él aporta un inapreciable testimonio sobre este escalafón profesional, seguramente el más sacrificado.

El madrileño Francisco Racionero puede dar testimonio, en sus comienzos profesionales, del nacimiento y auge del Café-teatro, que en Madrid tuvo escenarios recordados como Lady Pepa, King Boite o Ismael. Durante cuarenta años ha saltado de la escena al cine y a la televisión, habiendo trabajado últimamente en la serie andaluza “Arrayán”. Para el título ha elegido la frase “Ya estoy aquí, ya me voy”.

Mención especial merece Angelina Gatell, catalana de nacimiento, establecida en Madrid tras comenzar a trabajar en Barcelona y Valencia en la inmediata postguerra. Se subió por primera vez a un escenario con siete años. Se profesionalizó en pequeños teatros de Valencia y, cuando vino a Madrid, encontró un acomodo perfecto en el doblaje. Seguramente es una de las más cualificadas profesionales en esta interpretación. Actriz, adaptadora y directora, fue, por ejemplo, la responsable de la versión española de “Heidi”.

En sus memorias confiesa que denominó “Niebla”, al perro de la niña como homenaje a Pablo Neruda. A su faceta como actriz une la de escritora, con quince libros publicados. Ahora, a sus ochenta y cinco lúcidos años, ve cómo su trabajo tiene continuidad en su nieto, el joven actor Álvaro de Juan, que la acompañó en la presentación del nuevo libro: “Memoria y desmemorias”.
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