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La 'jungla' del Alto de San Isidro

jueves 17 de enero de 2013, 00:00h
Vecinos de la barriada del Alto de San Isidro denuncian que la zona se ha convertido en una ciudad sin ley y piden auxilio a las autoridades. Ambulancias y bomberos tienen que entrar escoltados por la Policía, y se han producido numerosos casos de agresión a agentes del orden.
El 2 de octubre de 2011, sonó el teléfono de la comisaría de Policía Nacional de Carabanchel. Al parecer, habían robado en un coche en el Alto de San Isidro, en la confluencia de las calles de Armengot y Antonio Vico, junto al tanatorio de Carabanchel. No era novedad. Es uno de los puntos calientes del distrito. Una patrulla se personó en la zona. Los dos agentes vieron a tres jóvenes ya conocidos en el barrio por su historial junto al vehículo. Iban indocumentados y uno de ellos llevaba hachís. Cuando iban a llevarlos a comisaría, bajaron quince personas y atacaron a los agentes, tal y como muestran las imágenes y el vídeo al que ha tenido acceso Madridiario. Les golpearon con puños y sillas. Uno de ellos cayó al suelo y le patearon la cabeza. Perdió dos muelas y se lesionó un dedo. Cuando vinieron los refuerzos, otro policía quedó atrapado y lesionado bajo su moto después de que uno de los agresores se le abalanzase en plena huida. Nueve personas fueron detenidas.

Este es solo un ejemplo de la situación que se vive en la zona. Y la inseguridad no cesa. Fuentes policiales explican que les han robado motos, les rompen las lunas de los coches, les tiran piedras y les han llegado a lanzar una bombona de butano sobre uno de sus vehículos. Las patrullas entran de tres en tres para evitar incidentes. La Jefatura Superior de Policía y la Policía Municipal han llegado a establecer dispositivos de seguridad conjuntos especiales en el barrio durante los partidos del Atlético de Madrid, en las fiestas de San Isidro y en la zona del tanatorio porque las denuncias de robos en coches son constantes.

Fuentes de la Policía Municipal destacaron a este periódico digital que se han hecho muchos esfuerzos para reducir el grado de inseguridad de la zona, aumentando la visibilidad de las fuerzas del orden en el barrio. No obstante, no niegan que el problema existe. "A nivel policial, es complicado ejercer una labor totalmente efectiva porque el Alto de San Isidro está configurado como un fondo de saco y nos ven venir", explican las citadas fuentes. Admiten que sufrieron ataques en el pasado pero que la situación se ha relajado bastante, aunque siguen existiendo robos de coches y abandono de vehículos.

Y si las fuerzas de seguridad han resultado afectadas, los vecinos de toda la vida tienen el problema constantemente encima. Impera la ley del silencio. Nadie denuncia abiertamente el asunto pero en privado hacen una llamada de auxilio a la administración. La Policía Municipal tuvo que retirar su oficina móvil porque nadie se atrevía a denunciar físicamente. "Hay gente que vive blindada en sus casas. No hacen vida en la zona", comenta una vecina. "Hacen peleas de perros. Casi matan al mío un día cuando lo paseaba. También hacen peleas de gallos en las azoteas", agrega otro. "Es la jungla. No respetan nada. Se cuelan en el chino y si les dices algo se encaran contigo", continúa. "Lo más habitual es el robo de coches, pero también venden droga", es el mantra que se repite una y otra vez en la comunidad. Cocaína, heroína y algo de hachís. La tapia del cementerio hace las veces de chatarrería y de basurero. "Han llegado a aparcar ponis en los garajes y sacarlos a pasear", sentencia un vecino de toda la vida. Las ocupaciones ilegales de pisos del Ivima se han duplicado desde 2011. La asociación de vecinos calcula que hay unos 80 pisos ocupados, controlados por mafias en el Camino Alto de San Isidro y las calles de Comuneros de Castilla y Tejares.

'Somos de Valdemingómez'
Por supuesto, los delincuentes son una minoría. La comunidad está integrada por algo más de 1.300 personas, de las que el 17,12 por ciento son extranjeros (marroquíes y latinoamericanos, principalmente), además de una importante colonia de gitanos. Buena parte de los pisos son del Ivima, que realojó en la zona a familias de distintas zonas chabolistas hace cuatro o cinco años, el período en el que los vecinos consultados calculan que comenzaron verdaderamente los problemas. 'Somos de Valdemingómez' rezan varias pintadas por todo el ámbito. Es la marca de la casa para saber quién manda allí.

La Federación Regional de Vecinos de Madrid incidió hace un mes y medio en que parte del problema procede de que el Ivima no ha hecho la labor de mediación y fomento de la convivencia que le correspondía. Denuncian que se ha eliminado el servicio regional de asistencia vecinal (Asivecam) en la ciudad de Madrid y eso ha agudizado los problemas sociales. Fuentes de la Consejería de Transportes y Vivienda explicaron que el Asivecam es un servicio único en Europa cuyos trabajadores sociales atienden a más de 21.000 ciudadanos en 21 municipios de toda la región. El servicio trata de realizar actividades para crear un entramado social (organizar comunidades de vecinos, eventos vecinales, etcétera) para hacer comunidad. Aunque se obtienen importantes avances, aseguran dichas fuentes, no siempre se consiguen resultados.

No obstante, vecinos y administraciones coinciden en que la solución pasa por combinar la seguridad del ámbito con programas sociales más potentes. Fuentes de la Junta de Carabanchel explicaron a este diario digital que es una "zona difícil" y que su labor se circunscribe a acciones sociales en este ámbito. Para ello, el Ayuntamiento ha destinado en el lugar una dinamizadora vecinal que trata de dar soluciones para la convivencia de la comunidad. Asimismo, el Consistorio renovó en 2011 el plan de barrio para el Alto de San Isidro (basado en actuaciones sociales, de fomento del empleo y de seguridad), al considerar que esta barriada tiene una problemática especial que requiere una partida presupuestaria concreta. No obstante, la Policía Municipal ha percibido algunos signos de mejoría en el barrio, como la actividad normalizada de los agentes tutores y que el grado de absentismo escolar es menor al de 2009.

El barrio del Alto de San Isidro inició su construcción en los años 50 del siglo XX. Sus 1.010 viviendas fueron remodeladas en los 80, dentro de la operación de remodelación de barrios de Madrid y en los 90, el Ivima construyó muchos pisos destinados al realojo. El perfil mayoritario del vecino es una persona menor de 30 años con estudios básicos (un 39 por ciento de la comunidad no ha completado los ciclos de primaria y solo un 12,2 por ciento tiene educación superior). La tasa de paro asciende al 17,28 por ciento.
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