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El gran Hopper arrasa en el Museo Thyssen

miércoles 30 de noviembre de 2011, 00:00h
Actualizado: 22/12/2012 16:24h
El Museo Thyssen Bornemisza acogió este año la mayor exposición sobre Edward Hopper organizada hasta ahora en Europa. La muestra, que albergó 73 obras del artista norteamericano entre las que se pudo ver pinturas, dibujos, grabados y acuarelas, batió el récord histórico. Ver la galería de fotos de la exposición.
Alcanzó las 322.437 visitas, superando las obtenidas por Antonio López el año pasado, cuya antológica contabilizó 317.977 visitantes.

El pintor estadounidense Edward Hopper es considerado uno de los principales representantes del realismo del siglo XX. A pesar de que durante gran parte de su vida su obra pictórica no recibió la atención de la crítica ni del público y se vio obligado a trabajar como ilustrador para subsistir, en la actualidad sus obras se han convertido en iconos de la vida y la sociedad moderna.

Estudió en la New York School of Art con William Merrit Chase y Robert Henri. Realizó varios viajes a Europa, y desde muy pronto se interesó por la cultura y el arte europeos, en especial por la obra de Edgar Degas y de Édouard Manet. Desde 1910 residió de forma permanente en Nueva York, en su casa de Washington Square, que sólo abandonaba durante sus estancias veraniegas en Nueva Inglaterra.

En 1924 se casó con Jo Nivinson, quien no solo posó para él en numerosas ocasiones, sino que además elaboró durante toda su vida un detallado registro de su obra. Su producción artística es relativamente escasa, ya que fue un pintor de ejecución lenta y pausada. En un primer momento se relacionó con la denominada American Scene, un grupo heterogéneo de artistas que compartían un mismo interés por los temas propios de América, pero pronto Hopper desarrolló su personal estilo pictórico. Su carácter taciturno y sus formas austeras, tuvieron un fuerte reflejo en su obra, que se caracteriza por la representación de la realidad de una manera simple y por la perfecta captación de la soledad del hombre.

El tratamiento cinematográfico de las escenas y el personal empleo de la luz son los principales elementos diferenciadores de su pintura. Aunque pintó algunos paisajes y escenas al aire libre, la mayoría de sus temas pictóricos representan lugares públicos, como bares, moteles, hoteles y estaciones. Por otra parte, Hopper acentúa el efecto dramático a través de los fuertes contrastes de luces y sombras.

Hacia 1930 aumentó considerablemente su fama aunque su fortuna crítica comenzó a crecer verdaderamente a partir de su muerte, en 1967, cuando empezó a ser reconocido como uno de los grandes maestros del arte del siglo XX y no solo como un ejemplo de la pintura realista americana.

La exposición que pudo verse en el Thyssen analizó todas las fases que atravesó el autor. El primero de ellos arranca con su paso por el estudio de Robert Henri en la New York School of Art y recorre el periodo de formación del artista, con obras que, de 1900 a 1924 aproximadamente, ya empiezan a reflejar su estilo propio. La segunda parte se centra en la producción de su etapa de madurez y repasa su trayectoria artística de manera temática, destacando los motivos y asuntos más recurrentes de su trabajo, aunque siguiendo siempre un hilo cronológico.

Tras su clausura en Madrid, la exposición viajó a París, donde podrá verse en el Grand Palais hasta el 28 de enero de 2013.
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