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El lado más lúdico y práctico de la ciencia

El lado más lúdico y práctico de la ciencia

Por David Canellada
sábado 24 de septiembre de 2011, 00:00h
Actualizado: 26/09/2011 09:37h
La ciencia salió este viernes a la calle por segundo año consecutivo en Madrid para mostrar su lado más lúdico y 'emprendedor' gracias a las 14 actividades programadas dentro de la Noche de los Investigadores. En el instituto Cardenal Cisneros, por ejemplo, un grupo de docentes e investigadores se atrevió a cambiar el aula por las tablas de un escenario para debatir sobre dos formas de ver el mundo, mientras que el Palacio de Fernan Núñez se convirtió en un mercadillo de ideas brillantes que demuestran que los caminos de la investigación no mueren exclusivamente en la universidad.
El decano de los institutos madrileños, el IES Cardenal Cisneros, abrió este viernes sus puertas para convertirse, por unas horas, en el centro del debate entre la concepción matemática del mundo y la escolástica. "Se trata de un diálogo de Bertolt Brecht sobre Galileo que, a mi juicio, es muy motivador para los muchachos que tienen inquietudes investigadoras", explicó el director del centro, Pedro Palacios. Pero la representación, una de las actividades organizadas por la Fundación madri+d con motivo de la Noche de los Investigadores-, no era el único gancho para llamar la atención de esos futuros investigadores.

Además, los cerca de cien espectadores que presenciaron la obra pudieron charlar con los actores -docentes del centro y profesores universitarios- al concluir la obra. "En este proyecto nos embarcamos un grupo de gente de varias disciplinas (Farmacia, Física...) y docentes del Cardenal Cisneros como una forma de acercarnos a los jóvenes y a la sociedad en general para mostrarles la ciencia, y la historia de la ciencia, y para hacerles ver que la ciencia forma parte de la cultura de la humanidad", explica el profesor Alberto Baratas, que este viernes ha cambiado las clases de Historia de la Ciencia en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid para meterse en el traje de Simplicio e intentar imponer a Galileo su visión aristotélica del universo.

"El debate entre la visión metafísica y la matemática fue muy intenso en el siglo XVII -prosigue Baratas-. Eso sí, explicarlo así es más divertido y más informal, y precisamente queríamos potenciar este acercamiento a la ciencia y al conocimiento de  una forma más divertida. La ciencia es esfuerzo y estudio, pero no sólo eso. También puede ser entretenimiento y diversión".

Y es que ese es, precisamente, el objetivo de las 14 actividades gratuitas que esta segunda Noche de los Investigadores ha llevado a varios municipios de la región. "Es una iniciativa que  hacemos en coordinación con 32 países en más de 220 ciudades y que tiene como misión sacar la ciencia a la calle una noche al año -explica el subdirector general de Investigación de la Comunidad de Madrid, Jorge Sáinz-. Sacar a los científicos de los laboratorios y abrir esos laboratorios para que la gente pueda ver qué es la ciencia y para que los más jóvenes  puedan llegar a plantearse una vocación científica, porque es algo de lo que ahora mismo estamos muy escasos".

"Lo que pretendemos es poner en relevancia la figura del investigador y la importancia de su trabajo para la vida cotidiana -prosigue la directora general de la Fundación para la Ciencia y la Tecnología, Lourdes Arana-. Es una ocasión magnífica para que los jóvenes, niños, mayores o amas de casa entiendan lo que es esta profesión".

Y, para eso, nada mejor que descubrir también el lado más 'práctico' de la siempre olvidada e incomprendida carrera investigadora, algo que pudieron hacer todos aquellos que visitaron el Palacio de Fernán Núñez, sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Allí, representantes de una decena de empresas de base tecnológica demostraron las sorprendentes -y a veces inverosímiles- aplicaciones que la investigación puede tener en nuestro día a día.

Es el caso de Aiso Robotics, una empresa creada por cinco amigos que aspiran a que, en un futuro no muy lejano, todos tengamos un robot en casa. "Queremos la democratización de la robótica -sentencia uno de los socios fundadores, Diego García-. Queremos que la gente se acostumbre a ver los robots en los hogares". Para eso, Diego y sus socios acudieron al Palacio de Fernán Núñez acompañados de su primer prototipo, Aisoy1, un robot capaz de 'sentir', jugar, mantener una conversación o, incluso, contar chistes a partir de las matemáticas.

"Todo son matemáticas -continúa García-. Son modelos probabilísticos basados en teoría de valles y al final estás trabajando, como si fuera una persona, con objetivos vitales como son la seguridad, la alimentación, el juego, sentirse querido, una serie de valores que son las reglas del juego -lo buenas o malas que son las acciones que puede ejecutar- y los eventos que suceden a su alrededor y que impactan en su objetivo vital".

En el patio del edificio, otra empresa joven, Ambiox Biotech, ponía a disposición de los más pequeños pipetas, probetas y todo lo necesario para despertar tempranas vocaciones investigadoras. "Estamos muy contentos con la acogida que hemos tenido entre los niños -señala uno de los fundadores de Ambiox, el profesor de Química de la Universidad de Alcalá Javier de la Mata-. Les gusta la carrera científica y cogen la iniciativa con mucho agrado".

Su empresa -de apenas un año de edad y que está desarrollando un microbicida que ayude a evitar el contagio por la infección de VIH-, es otro ejemplo de que las buenas ideas pueden salir adelante y devolver a la sociedad lo que ésta ha invertido en los investigadores. "La transferencia de tecnología es muy importante para que las patentes tengan un valor añadido a la sociedad -enfatiza otra de las fundadoras y directora general de Ambiox, Teresa Gonzalo-, que la comunidad investigadora sea consciente de que todo lo que se hace en los laboratorios puede llegar al mercado y ayudar a todos".

Y ese es también el objetivo de los responsables de N2S, una empresa especializada en 'energía inteligente' que acaba de desarrollar un sistema -denominado 'Power Energy'- que es capaz de medir en tiempo real el consumo eléctrico de cualquier edificio. Esto permite, entre otras cosas, que el jefe de mantenimiento o el director de un hotel conozcan en tiempo real -en su móvil, ordenador o ipad- el consumo eléctrico de un ascensor.

"Incluso se puede programar -señala el responsable de Comunicación de N2S-, Ángel Robledillo, de forma que, por ejemplo, se le puede ordenar que pare la depuradora de la piscina mientras está subiendo un ascensor". El sistema, que se comercializa desde hace un par de años y ya está instalado en varios hoteles y grandes centros comerciales de Madrid, permite reducir el consumo anual hasta en un 20 por ciento.

Paradójicamente, parece que la crisis puede ayudar a Ambiox, Aiso Robotics, N2S y otras empresas como éstas a llegar cada vez más lejos en su camino gracias al tan cacareado -aunque no concretado- cambio de modelo productivo. "En España se empieza a poder vivir de la investigación -explica de la Mata-. Nos queda mucho que hacer con respecto a los países de nuestro entorno, pero en los últimos años hay un clima que invita a que estas ideas se plasmen en creación de empresas".

"La ciencia crea empleo porque se crean nuevos productos -subraya el subdirector general de investigación de la Comunidad-, y gracias a eso podemos ser más competitivos a la hora de seguir creciendo como región. Desde la Comunidad llevamos muchos años tratando de conseguir que Madrid sea un lugar de ciencia. A día de hoy, somos una de las principales regiones tecnologicas de Europa. Solo hay tres o cuatro regiones que tengan más trabajadores tecnologicos". A buen seguro, iniciativas como esta Noche de los Investigadores conseguirán despertar nuevas vocaciones científicas, investigadoras y emprendedoras para que el ansiado nuevo modelo productivo sea, cada vez más, una realidad.
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