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El primer científico madrileño

El primer científico madrileño

Por Enrique Villalba
jueves 12 de agosto de 2010, 00:00h
Apenas hay madrileños que conozcan a su primer científico de importancia internacional, primero, también, en llevar a gala su madrileñismo por el mundo. Se llamaba Abu-l-Qasim Maslama al-Maÿriti, perfeccionó el astrolabio y creó la primera escuela de matemática y astronomía en Madrid.
Maslama fue matemático, astrónomo y alquimista. Su nísba (patronímico del nombre árabe) indica que nació en el Madrid de mediados del siglo X, aunque pronto se trasladó a Córdoba, capital del califato de Al-Ándalus. Fue discípulo del geómetra Abd al-Gafir Ibn Muhammad y también el primer madrileño que llevó a gala su procedencia. Enseñó filosofía pura, ciencia exacta y precisión astral. Investigó la matemática del cosmos para calcular las distancias terrestres con la sombra de los astros y la melodía de los números, los arcos y los puentes.

A día de hoy es prácticamente desconocido. Solo una pequeña plaza privada del distrito de Chamartín recuerda su nombre. Sin embargo, fue una figura muy importante de su época, convirtiéndose en referencia en numerosas disciplinas. Entre sus logros, fundó la primera escuela de matemáticas y astronomía en Madrid en 1004, para lo que aprovechó el buen clima y la claridad del cielo de la ciudad. Llevó observaciones astronómicas en 979 y adaptó las tablas de cálculo anual persa de Al-Jwarizmi y Al-Battani a los cálculos árabes del meridiano de Córdoba, facilitando así su interpretación y cálculo.

Además, perfeccionó el astrolabio y escribió un tratado al respecto que se conserva en el monasterio de El Escorial, tradujo el planisferio de Ptolomeo al árabe y completó teorías ptolemaicas para dividir la proyección del horizonte y para proyectar las estrellas fijas usando coordenadas eclípticas, ecuatoriales y horizontales. También determinó la longitud celeste de la estrella Régulo.

Predicciones astrológicas
Escribió el 'Extracto de las Tablas de Al-Battani, para posición de los astros y ecuaciones de los planetas', el 'Libro de aritmética práctica' (compendio de transacciones comerciales que ilustran sobre pleitos, partición de herencias, catastros y valoración de terrenos), la 'Teoría de la perfección de las ciencias numerales' y el 'Cálculo comercial'. Adaptó la enciclopedia de los 'Hermanos de la pureza', que integra 52 tratados de diversas materias. Escribió otras obras sobre alquimia y magia que versan sobre elixires, transmutación de metales, encantamientos, amuletos, sistemas de pesas y medidas.

Realizó predicciones astrológicas para Al-Hakan II y Almanzor con las que indicó si eran favorables los astros antes de sus batallas. De la misma forma, se interesó por la conjunción de Saturno y Júpiter en 1006-1007, que interpretó como un cambio de dinastía, ruina, matanzas y hambre. No vivió lo suficiente para comprobar su predicción, ya que falleció en 1007. Quizás por azar, quizás por un análisis de la coyuntura islámica, o quizás por su creencia en la magia, sus comentarios se cumplieron: en 1009 comenzó una etapa de guerras civiles que desembocó en los reinos de taifas.
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