Leales sí, pero no cortesanos
miércoles 24 de febrero de 2010, 00:00h
Actualizado: 04/03/2010 13:37h
Coincidiendo con las últimas encuestas, que dan al Partido Popular un avance muy sustancial respecto al Partido Socialista Obrero Español, y un retroceso de la popularidad del Presidente del Gobierno, hay voces que indican el presidencialismo con el que el Sr. Rodríguez Zapatero dirige el gobierno de la Nación como su propio partido. Hace años se puso de moda una frase de Alfonso Guerra, cuando manejaba los hilos organizativos del Partido Socialista, de que “el que se mueva en la foto no sale”. Dicho en “román paladino”, aquellos que discreparan de la dirección federal serían borrados de las listas electorales, y de las comisiones ejecutivas respectivas.
Recientemente el propio Presidente del Congreso de los Diputados, Sr. Bono, en una entrevista con la periodista Montserrat Domínguez, en la Cadena Ser, explicaba que sería bueno que los que se mueven en el entorno de los partidos y de los líderes políticos fueran leales y no cortesanos. Y puso de ejemplo lo que decían los cortesanos cuando Luis XIV preguntaba qué hora era, y aquellos respondían la hora que su majestad desee.
Cuando he tenido cargos de responsabilidad sindical, en el sindicato UGT, siempre he manifestado que la lealtad no era decirle continuamente sí al líder o al Secretario General de turno. Se debe trasladar la mejor opinión posible para el bien del colectivo, aunque al líder no le guste. Pero, es evidente, que no siempre el líder se rodea de los mejores, sino de los más dóciles y mediocres. De auténticos cortesanos.
Los “aparatos organizativos” de las organizaciones, tanto políticas como sindicales, deberían entender que los que discrepan también son válidos, porque sino lo que está ocurriendo es que se está expulsando a personas validas pero que son incómodas. En el Partido Socialista son muchos los que están alzando la voz de que han sido “apartados” en los últimos años. Hay una pregunta que se hace la gente, y que muchos no se atreven a hacer. ¿los que dirigen el Partido Socialista, a nivel federal, son los mejores?, ¿están todos los que son y no hay otros posibles?. Veo ausencias importantes, que en otros momentos históricos han respondido con eficacia, y que el entorno del Sr. Rodríguez Zapatero ha fulminado.
Es verdad que los dirigentes han sido elegidos democráticamente en los congresos, pero todos sabemos que las listas están más que “cerradas y pactadas” con anterioridad. Joaquín Leguina, ex Presidente de la Comunidad de Madrid, hace algún tiempo, acusaba a los actuales dirigentes socialistas de “no tener oficio ni beneficio”. Cuando un político o sindicalista hacen del servicio a los ciudadanos o a los trabajadores su profesión están anteponiendo lo particular a lo que debería ser lo realmente importante. Por suerte, hay muchos políticos y sindicalistas que defienden y actúan en consecuencia al cargo que ejercen, y no pensando en pagar hipotecas o prestamos para coches. ¿Dónde irán los dóciles y mediocres cuándo se les acabe el chollo?
En definitiva, los líderes mediocres tienen, en su entorno, personal mediocre, y los que tienen a los mejores a su alrededor son LÍDERES en mayúsculas. Por suerte, en mi extensa vida sindical, he conocido y conozco líderes con los que merece la pena trabajar a su lado. La política, y el sindicalismo también lo es, en sí es apasionante, lo que sucede es que tal y como está “acotado” todo en las organizaciones hace que los ciudadanos y/o trabajadores no sientan la necesidad de comprometerse más allá de acudir a las urnas. Estamos a tiempo. CAMBIAR HOY, PARA ILUSIONAR MAÑANA.
José Luís Paz
Ex coordinador de comunicación UGT – Madrid
Ex jefe de prensa de UGT