jueves 28 de enero de 2010, 00:00h
Actualizado: 03/02/2010 17:06h
Al fin se ha impuesto el sentido común e Instituciones Penitenciarias va a tutelar la libertad vigilada de Rafael García 'el Rafita', uno de los condenados por el asesinato de Sandra Palo. Se ha necesitado nada más y nada menos que representantes de hasta seis departamentos de la Comunidad de Madrid y del ministerio de Justicia debatieran varias horas para articular lo que, a juicio de la Comunidad, estaba meridianamente claro: que, tal como había fijado el juez, debía encargarse Instituciones Penitenciarias de tutelar su libertad vigilada.
Los motivos que daba la Comunidad eran que 'el Rafita', tras haber cumplido sus períodos en centros de régimen cerrado y semicerrado, había abandonado la Comunidad de Madrid al cumplir los 18 años, y se había trasladado a Andalucía donde continuó cumpliendo su condena de libertad vigilada, por lo que no era entendible que, tras su regreso a Madrid, fuera de nuevo tutelado por la administración regional. El juez asumió esta tesis y dictó dos autos, en noviembre y diciembre, indicando que esta tutela tenía que ser realizada por Instituciones Penitenciarias, pero este departamento argumentó que la categoría de libertad vigilada no estaba contemplada entre las medidas que aplica.
Finalmente, como era lógico, se ha impuesto el criterio del juez de ejecución de sentencias. Y es que se olvida que es éste el que fija el régimen a aplicar por encima de los criterios de las Administraciones. Por ejemplo, en la modificación que se hizo en 2006 de la Ley del Menor se fijó que el juez puede prolongar el tiempo de internamiento una vez cumplidos los 18 años en un centro con medidas de seguridad e incluso en un centro penitenciario.
El juez puede también mantener al condenado en un centro de la Agencia de la Comunidad de Madrid para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor hasta los 23 años, pero ello ocurre tan sólo en aquellos casos en los que el juez cree que va a ser mejor para el menor. No es éste el caso. Los informes de los técnicos de la Agencia alertaban de que 'el Rafita' no formaba parte de ese 89 por ciento de jóvenes infractores que se reinsertan. Los tres delitos de los que se le ha acusado desde que cumplió los 18 años así parecen ratificarlo.