El 16 de diciembre, Pedro Castro se confirmaba, con el apoyo de PSOE, Izquierda Unida, CiU y PAR, como presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias. El mismo día, el Partido Popular abandonaba los órganos directivos de la FEMP y anunciaba su plante ante cualquier acto presidido por el también alcalde de Getafe.
El órdago lanzado por el PP de Madrid dos semanas antes después de que Castro llamase "tonto de los cojones" a los votantes de derechas durante un acto municipal se quedó en una medida de presión -amparada por la dirección nacional- para que el PSOE instara a dimitir a su afiliado o, en caso contrario, le sustituyera. Javier Arenas, vicesecretario Territorial del PP, confirmaba que su partido "va a seguir colaborando por supuesto en la FEMP" aunque Castro "ya no representa al conjunto del municipalismo español".

En la sede de la Federación no llegó a haber votación reprobatoria. En cambio, sí salió adelante una moción en la que PSOE, Izquierda Unida, CiU y Partido Aragonés (PAR) aceptaban las disculpas que Castro les presentó durante la sesión -lo venía haciendo desde el día de su equivocación- y le manifestaban su apoyo. El PP abandonó la sala en ese momento. Esperanza Aguirre, que en la previa estaba "convencida" de que Castro dimitiría, conoció la resolución en Génova mientras reunía a su Comité de Dirección Regional.
Los populares de Madrid habían dado una semana a Pedro Castro para dimitir tras sus polémica declaraciones. En caso contrario, los ayutamientos que gobernaban en la Comunidad abandonarían la institución. Aguirre buscó el respaldo de Mariano Rajoy para que el resto de consistorios españoles les secundaran, pero Génova lo consideró excesivo u optó por una vía intermedia. Y es que abandonar completamente la FEMP habría tenido un coste inasumible, ya que complicaría el reparto de los 8.000 millones destinados por el Gobierno a los ayuntamientos y la imperativa reforma de la financiación local, el problema capital de los municipios.
El PP pierde representatividad
El portavoz popular en la Federación, Fernando Martínez Maíllo, compareció tras la ratificación de Castro para anunciar la medida adoptada y para dejar la puerta abierta en caso de que algún ayuntamiento quisiera abandonar la Federación. Fuentes del PP de Madrid aseguraron a Madridiario que desde Génova no se daría ninguna instrucción en ese sentido, por lo que las decisiones, como la que tomó el Ayuntamiento de Alcobendas, serán a título individual.
PSOE, Izquierda Unida, CiU y PAR hicieron frente común y apelaron a la "responsabilidad" del PP, cuyos ayuntamientos, apuntaron, también representan a ciudadanos que votan a otras formaciones políticas. Arropado por éstos, Pedro Castro fue el último en salir para dar por zanjado el asunto con una declaración institucional: "He presentado disculpas por mis desafortunadas palabras. La mayoría de la Comisión Ejecutiva ha aceptado mis explicaciones. En estas condiciones y habiendo sido elegido en su día por una Asamblea soberana (frente a un candidato del PP), debo continuar ejerciendo la responsabilidad que los alcaldes de España me otorgaron".

Para el PP el asunto no quedó ni mucho menos cerrado, pero el resto de partidos en la FEMP aseguraron que la marcha de los populares de los órganos de dirección no alterarían el normal funcionamiento del órgano. Los populares, eso sí, perdían representación a la hora de repartir los 8.000 millones de Zapatero y negociar la financiación local.