Tomás Gómez fue reelegido secretario general del PSM por mayoría y con el respaldo directo de José Luis Rodríguez Zapatero. El ex-alcalde de Parla recibió el 87'5 por ciento de los votos, obteniendo así la confianza de 689 de los 879 delegados con derecho a voto. Esto supone una caída ponderada de casi cinco puntos respecto a julio de 2007, cuando sucedió al dimitido Rafael Simancas con un 91'2 por ciento de los 834 delegados acreditados.
A pesar de ese 87 por ciento a su favor, Gómez obtuvo el respaldo real del 77 por ciento de la militancia con derecho a voto, ya que de 879 posibles electores sólo han ejercido su derecho 804, y de éstos, 689 han lo han hecho a su favor. En su candidatura hicieron mella las críticas del sector más exigente de los socialistas y de la militancia de base, que le achacan tener un discurso demasiado moderado y no lo suficientemente fuerte para competir con el PP de Esperanza Aguirre. A pesar de ello, no tuvo candidatura opositora ni registró votos en contra, aún cuando el 10 por ciento de las agrupaciones dijo 'no' al informe de gestión que presentó a los delegados.

En su lugar, 115 compromisarios votaron en blanco y 75 ni si quiera acudieron a las urnas. El descenso de la confianza en Tomás Gómez en un año obedeció: por un lado, a su desgaste en la lucha por acabar con las familias (simanquistas, acostistas, renovadores por la base, izquierda socialista) y por la imposición de sus criterios y el control férreo que ha establecido dentro del partido. Con hombres de su confianza en los puntos clave (Maru Menéndez en la Asamblea de Madrid, David Lucas en el Ayuntamiento de la capital) y con vía libre para actuar por parte de la dirección nacional. Elviro Aranda quedó desencantado ante la falta de respuesta a sus sugerencias para crear un discurso diferenciado de izquierdas de Gómez.
Al igual que Juventudes Socialistas de Madrid, que recibieron como un jarro de agua fría el apoyo del líder socialista a la lista alternativa de Pablo Parral en Juventudes Socialistas. Estos criticaron la rebaja drástica de su número de delegados a través de una enmienda aprobada por la Comisión de Estatutos.
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Gómez apostó por nombres propios en el partido de Madrid. Incluyó en la Ejecutiva Regional, pero sin cargos, a la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor; la Secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez; el concejal de Madrid, Pedro Zerolo; Trinidad Rollán, ex alcaldesa de Torrejón de Ardoz; Maru Menéndez, portavoz del grupo en la Asamblea; David Lucas, portavoz en el Ayuntamiento de Madrid; el ex director general del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Julián Santamaría; Enrique Guerrero, histórico del PSOE; y el locutor Eduardo Sotillos.
Salieron de la Ejecutiva Elviro Aranda, al igual que el ex jefe de gabinete de Simancas, Francisco Pérez, mientras que entraron los 'críticos' José Pablo González, alcalde de Collado Villalba; y Manuel Robles, primer edil de Fuenlabrada. Completaron la lista Diego Cruz (Chamberí), Rosa Alcalá, Delia Blanco (presidenta del PSM), Enrique Cascallana, Pedro Castro y Carmen Toledano, alcaldes respectivamente de Alcorcón, Getafe y Galapagar.