El empleo es la prioridad
Por
José Ricardo Martínez
martes 04 de noviembre de 2008, 00:00h
Actualizado: 14/11/2008 14:07h
El aumento del número de trabajadores en paro que se está registrando en los últimos meses, primera y más dolorosa consecuencia de la influencia decisiva de la crisis económica y financiera internacional en la vida real de las personas, ha vuelto a atraer la atención mediática sobre el problema del paro. Y hablamos hoy de atención mediática porque para los ciudadanos la posibilidad de perder el trabajo, o de no llegar a tenerlo. nunca ha dejado de ser su principal preocupación.
Es lógico que sea así dado que el hecho de tener o de no tener trabajo determina la existencia entera de las personas y, por tanto, la de las sociedades a las que pertenecen. En consecuencia, hay que considerar en primer lugar la atención que merecen todos aquellos trabajadores que se quedan sin empleo o que no lo encuentran. Es esta una situación que requiere de la protección social de unos Estados que deben definirse justamente por estas acciones reguladoras, de igual modo que ahora están acudiendo al rescate de esas instituciones financieras que, en su voracidad especulativa, nos han llevado a las convulsiones que venimos padeciendo en este complicado estado de cosas en que estamos instalados y que parece no ofrecer salidas a más o menos corto plazo.
Pero, además de esta imprescindible, básica y definitoria acción protectora, debe ser siempre una prioridad de los Estados, de los Gobiernos y de las diferentes Administraciones públicas aplicar políticas encaminadas a conseguir el pleno empleo en sus respectivos ámbitos de actuación y de responsabilidad. Porque es precisamente el empleo, con todas sus derivaciones, el elemento central sobre el que se articulan, se estructuran, se equilibran, se desarrollan y progresan las sociedades modernas, hasta el punto de condicionar todo ello los más diversos aspectos de la vida ciudadana y la de los individuos y colectivos que las integran.
De ahí que bien se puede considerar que el empleo y el trabajo, sus condiciones y su realidad —o en sentido contrario, su ausencia—, son el motor, la espina dorsal y el eje vertebrador de la sociedad. Y si esto vale en todo momento, en circunstancias como la actual hay que tener en cuenta que la recuperación de escenarios donde la consecución de un empleo estable, seguro y con derechos vuelva a ser la prioridad de la agenda política, es la clave y el factor decisivo para afrontar la única salida viable a esta crisis que debe ser aprovechada como una oportunidad única para la transformación del fracasado modelo económico ultraliberal.
Ese modelo, de carácter financiero y especulativo, es el que ha provocado los desastres del momento presente. Por ello, hay que caminar ahora en sentido contrario y volver a la senda de un modelo que sea en verdad productivo, de bienes y servicios, de recuperación de la industria y de inversiones estratégicas en las tecnologías relacionadas con la I+D+i y de mayor valor añadido. Y en este nuevo escenario las políticas de fomento del empleo contribuyen tanto a relanzar todos esos aspectos como, de igual modo y simultáneamente, la consolidación productiva del sistema refuerza la creación de ese mismo empleo.
Según los datos del tercer trimestre de la Encuesta de Población Activa (EPA), ha habido en Madrid, en los últimos doce meses, un aumento de 86.500 trabajadores en paro, lo que ha supuesto un incremento nada menos que del 44% del desempleo en nuestra región. Es esta una situación que exige claramente una variación de rumbo en las políticas y en la gestión del actual Gobierno autonómico, máxime cuando, por ejemplo, en el proyecto de Presupuestos de la Comunidad de Madrid para 2009 la partida dedicada al Servicio Regional de Empleo (SRE), que es el servicio público madrileño encargado de la promoción y de la formación para el empleo y de la intermediación en el mercado de trabajo, queda prácticamente congelada. Por consiguiente, hay que volver a poner en valor el concepto “trabajo” y recuperar la centralidad del mismo. Porque no puede haber otra prioridad que no sea el empleo.
José Ricardo Martínez Castro
Secretario General de UGT-Madrid