La nueva directora de la Compañía Nacional de Danza, Muriel Romero, ha presentado las líneas generales de trabajo para las próximas temporadas. Todavía, en los meses siguientes, se mantendrá el programa diseñado por Joaquín de Luz, con actuaciones en los teatros de la Zarzuela y Real. Se pondrán en escena La shylphide y Don Quijote. El primero de los títulos del 12 al 22 de diciembre, y el Don Quijote, con coreografía de José Carlos Martínez, de 27 de febrero al 2 de marzo de 2025.
En el equipo de Romero figuran Mayda Islas, Ana Catalina Román, Violeta Gastón, Amanda del Monte, Pachi Cabanillas y Arturo Barral.
Muriel Romero, murciana de nacimiento, vino a Madrid con once años para estudiar con María de Ávila y con dieciséis entró como bailarina en la compañía que ahora dirige, y que entonces encabezaba Maya Plisetskaya. El pasado mes de junio, el INAEM eligió su proyecto para sustituir a Joaquín de Luz.
En declaraciones a los medios de comunicación, ha afirmado que el ballet clásico seguirá en el repertorio de la compañía, con creaciones de Balanchine o el Onegin de John Crako, nunca representado en España.
"Es un proyecto ambicioso -afirma Romero- en el que no voy a dejar el clásico o el neoclásico. Los bailarines tienen una capacidad artística de gran nivel. Están trabajando improvisación, desarrollo de su mundo interior, para poder enfrentarse a coreógrafos que saquen todo su potencial creativo".
La danza como tal, debe, según la nueva directora, incorporar los actuales lenguajes tecnológicos y digitales en conexión permanente con creadores escénicos multidisciplinares. Pretende ampliar el repertorio con la música contemporánea y nuevas dramaturgias: "Ya hay suficientes cármenes y bellas durmientes. La literatura universal tiene historias fantásticas que pueden incorporarse perfectamente al lenguaje dancístico".
Su programa incide en ‘consolidar la visión feminista, colaborativa, inclusiva y diversa’ de esta compañía. Pone como ejemplo el de coreógrafas como Mónica Runde, que nunca ha trabajado para ella. En esa línea, pretende traer trabajos de coreógrafas y compositoras internacionales, sin desdeñar a los creadores masculinos. Quiere aumentar la participación de la CND en proyectos de investigación, producción y exhibición que permitan su inclusión en redes y plataformas internacionales.
No ha querido anticipar actuaciones concretas bajo su dirección porque lleva muy pocas semanas trabajando con la compañía. Por ello tampoco podemos analizar, más allá de la declaración de sus intenciones, el futuro de una compañía que fue fundada en 1979 y que ha estado dirigida en estos más de cuarenta años, por personalidades de la danza como María de Ávila, Maya Plisetskaya, Nacho Duato (durante veinte años), Hervé Palito, José Carlos Martínez y Joaquín de Luz. Por otro lado, cuando termine el proceso de audiciones en marcha, la directora contará con una plantilla de bailarines profundamente renovada, con la que podrá trabajar, casi desde cero, en sus ideas y proyectos.

Como colofón a la presentación, los bailarines actuales -hay en marcha audiciones para ocupar veintiséis plazas- han hecho un ejercicio de improvisación, en la línea del trabajo que quiere desarrollar Muriel Romero.