19/09/2016@14:59:11
El oficial la mira y no entiende cómo puede con tanto. En su imaginación la asemeja a esos espartanos casi invencibles de las Termópilas o los viejos tercios españoles en Rocroi, con la diferencia de que ella siempre sale victoriosa, mostrando su mejor sonrisa. Hace tiempo que piensa en un premio en justa correspondencia a una lucha que no por placentera deja de ser lucha. Es un ritual que comienza mirando por la ventana para ver cómo se presenta el día. Prosigue con el toque de diana, ropa, desayuno y transporte escolar, atasco, al trabajo, aparcar y más atascos en la oficina. Las vacaciones quedaron atrás. Permanecen en las fotografías del móvil pero ya va siendo hora de rellenar la agenda con ilusiones nuevas, con emociones balsámicas.