El 18 de abril Ruiz-Gallardón inauguró de forma oficial la nueva sede de la Junta Municipal de Centro a la que calificó como una de las juntas “con más actividad de todo Madrid”. Madrid Espacios y Congresos compró el edificio y emprendió las obras de restauración que duraron catorce meses y requirieron una inversión de más de 7,4 millones de euros. En total, se actuó sobre más de 5.000 metros cuadrados.
Dejó la Casa de la Carnicería en la Plaza Mayor para trasladarse a un edificio que, para algunos, constituye la cuarta fachada de la plaza de la Villa. La Junta de Centro estrenó en abril sede en un inmueble, construido hace 144 años en la calle Mayor 72, que albergó a la Concejalía de Personal del Ayuntamiento.
Obra del arquitecto Wenceslao Gabiña, por encargo de los Señores de Luzón, este edificio centenario, gracias a lo que Ruiz-Gallardón calificó como “sutil ejercicio de cirugía constructiva”, se convirtió en abril en un espacio libre de barreras arquitectónicas, acorde a las necesidades del Madrid del siglo XXI. Ruiz-Gallardón fue el encargado de inaugurar la nueva sede a la que calificó como una de las juntas municipales “con más actividad de todo Madrid”.

Un hecho éste que motivó el traslado. Ruiz-Gallardón lo detallaba así: "La Junta Municipal de Centro es mucho más que la sede de un distrito de 572 hectáreas que comprenden los barrios de Cortes, Sol, Justicia, Universidad, Embajadores y Palacio, en los que residen más de 140.000 personas, de las que un 26,8% son extranjeras. También es la sede de un distrito que concentra una gran actividad institucional, comercial y de ocio, al tiempo que reúne algunos de los espacios más representativos de Madrid".
Fue Madrid Espacios y Congresos quien compró el edificio y emprendió las obras que duraron catorce meses y requirieron una inversión de más de 7,4 millones de euros. En total se actuó sobre más de 5.000 metros cuadrados. Con catalogación integral desde 1977, se conservó su estructura general y se aprovecharon los trabajos para devolver esplendor a la escalera de mármol, los patios, las vidrieras, los azulejos y las pinturas de Alcalá Galiano conservadas en su interior.
Simultáneamente se introdujeron los más modernos conceptos arquitectónicos para facilitar el trabajo de los funcionarios. "Todo ello hace de este inmueble un importante elemento del patrimonio de la ciudad que ahora está al servicio de todos los ciudadanos", declaró el edil.